domingo, 4 de noviembre de 2012

Puebla, Peña y Moreno Valle


 
Por Alejandro C. Manjarrez
Se escucha en Puebla la siguiente frase supuestamente alentadora para los priistas y alarmante para el gobierno de Rafael Moreno Valle: a partir del 1 de diciembre, en Puebla cambiarán las cosas.
Los portadores de semejante esperanza cargan el pesado fardo de los agravios en su contra, tanto en el aspecto político o laboral como en aquello que involucra a la dignidad. Le traen ganas al gobernador variopinto y por ello confían e incluso anhelan que Enrique Peña Nieto se convierta en algo así como el chicote vengador.
¿Habrá cambios?
Lo más seguro es que quién sabe. Sin embargo, suponiendo que ese cambio llegara a darse, esperemos sea para bien de los poblanos que, igual que los priistas, también se quejan de haber sido perjudicados por diferentes razones, entre ellas la pérdida del trabajo y, en el mejor de los casos, la disminución de su salario o poder adquisitivo.
Lo curioso es que compensan ese tipo opiniones algunos de los empresarios (los de peso y pesos) que ven en Rafael Moreno Valle lo mejor que le ha ocurrido a Puebla. E incluya el lector a uno que otro priista de corazón y origen cuya economía o moralidad se vieron afectadas por el marinismo.
Esperemos pues al 1 de diciembre para ver cómo diablos inicia el nuevo mandato presidencial, y si los priistas poblanos tienen el apoyo de quien gobernará al país. Ya veremos. Lo peor que puede pasar es que la política recule a los tiempos idos como el que enseguida relato, pasaje del priismo de antaño que, al parecer, podría regresar por sus fueros para, dicen, meter en cintura a los mandatarios que se sienten virreyes o paridos por los dioses del Olimpo:
La historia
Al declinar la candidatura, el general Miguel Ángel Godínez, jefe del Estado Mayor de José López Portillo, argumentó ante el Presidente: “Quiero tener el honor de concluir mi gestión junto con su gobierno”.
Aquella venturosa circunstancia animó al gobernador Alfredo Toxqui para pedir a su amigo, el profesor Enrique Olivares Santana, secretario de Gobernación, que impulsara la candidatura de Marco Antonio Rojas Flores, su ahijado político. Así iba ocurrir cuando se enteró Gustavo Carvajal Moreno, presidente del CEN del PRI, quien ipso facto llamó a dos diputados federales informándoles que tendrían que ayudarle para que Guillermo Jiménez Morales, su compañero y amigo, fuera el candidato al gobierno de Puebla.
Los convocados y el líder del PRI acudieron al despacho de Bucareli con la intención de hablar con su titular, el profesor Olivares Santana. La conversación que repito de memoria se llevó a cabo en los términos que uno de los presentes me comentó:
—Señor Secretario —dijo Carvajal—, me acompañan los diputados Alfonso Zegbe Sanen y Victoriano Álvarez García, ya que tanto en Puebla como en el PRI estamos preocupados por el apoyo que ha recibido el licenciado Rojas, secretario de Finanzas del doctor Toxqui.
Rojas es un buen político y administrador con una excelente carrera en Puebla —respondió Olivares con la intención de cortar por lozano cualquier reproche—. Es un asunto concluido, estimado Presidente. Está decidido: el candidato será él.
Se hizo un pesado silencio. Las miradas de los dos diputados y el líder priista se cruzaron. Zegbe y Álvarez exigiéndole a su amigo Gustavo que fuera más enjundioso en su exposición; sin embargo, éste no dijo nada. En ese momento Victoriano alzó la voz y lanzó la amenaza que en aquellos días equivalía a un pecado político capital:
— Si queda Rojas, los diputados federales de Puebla denunciaremos al gobernador porque su gobierno ha sido el más corrupto en la historia de Puebla —mintió Victoriano.
—Además publicaremos todos los actos de corrupción del gobierno de Puebla —secundó Alfonso en el mismo tono.
Olivares Santana abrió los ojos asustado pero todavía tranquilo. Quizá esperaba semejante reacción debido a que el propio Toxqui, su amigo y cómplice político, lo había preparado. Carvajal percibió que ya estaba hecho el tamal. Se armó de valor y tartamudeando pero mostrándose amenazante terció:
—No sólo la diputación federal poblana, señor Secretario, todos los legisladores del PRI se adicionarán a la denuncia.
A Olivares Santana se le enrollaron las tripas porque se le habían alebrestado los políticos que supuestamente él controlaba. Los vio tan decididos que pidió unos minutos para consultarlo con el presidente López Portillo. Se metió en un pequeño privado desde el cual supuestamente hizo la llamada por el “teléfono rojo”. Cinco minutos después reapareció ante el trío de rebeldes a quienes se les notaba la preocupación en sus rostros sudorosos.
—Está bien diputados, Presidente. Pero tengo indicaciones de que se lleve a cabo una consulta entre los priistas poblanos para que ellos sean los que decidan quién es el candidato, si Marco Antonio Rojas o Guillermo Jiménez Morales.  Sólo les pido que cubran las formas.
Ahí acabó la reunión. Se acató la orden del Secretario y se hizo la consulta entre los sectores del PRI previamente “sensibilizados” para que su voto corporativo fuese a favor del entonces diputado federal Guillermo Jiménez Morales. En la reunión que organizó la dirigencia estatal y el delegado general para escuchar a los dirigentes sectoriales, surgió una voz disidente, la de Blas Chumacero Sánchez, líder obrero. Cuando le tocó el turno, el temido y respetado don Blas respondió enérgico con las siguientes palabras que acompañadas de un vigoroso manoteo:
— ¡Que quede constancia: el candidato de la CTM es el licenciado Marco Antonio Rojas Flores! —Y enseguida remachó con un tono de voz un poco más amigable—: No obstante, por disciplina institucional, el sector obrero que represento se adiciona a la instrucción del CEN del PRI que, supongo, responde a las indicaciones del señor presidente López Portillo.
Alfredo Toxqui fue derrotado y tanto él como Marco Antonio Rojas apechugaron la decisión que una vez tomada tuvo que disfrazarse de consulta democrática.
¿Cuál será el nuevo estilo presidencial? ¿Habrá recule para recuperar las viejas prácticas? ¿Aparecerá la mano dura para los enemigos del PRI y blanda para los priistas aunque sean pilluelos?
No desesperemos. Sólo falta días para ver quién tiene razón, si los priistas agraviados, o los empresarios antimarinistas…
Twitter: @replicaalex

jueves, 1 de noviembre de 2012

Respuesta a la carta aclaratoria de Ernesto Villanueva




Manola Álvarez Sepúlveda
En primer lugar debo manifestar que con mucho orgullo llevo el título de “señora”, pero además los de licenciada en Derecho y en Ciencias Diplomáticas de la UNAM. Que he sido catedrática por oposición en la UNAM y en la UDLA, diputada, escritora, historiadora y que en la actualidad tengo la satisfacción de ser colaboradora de este medio (e-consulta.com). Por lo anterior me atrevo a cuestionar la actuación de su “altísima y serenísima eminencia, Dr. Ernesto Villanueva”.
Cuando me refiero a que Armando Prida le heredó la presidencia de la Fundalex, desde luego no digo a que lo haya hecho por medio de un testamento, sino que lo dejó en su lugar después de cubrir los requisitos estatutarios indispensables. Por algo son amigos.
Por otro lado, debo decirle que no malinterpreto lo que resulta obvio:
Su ataque sobre la inconstitucionalidad de la ley que sostiene las demandas contra los periodistas tramitadas por el gobierno del panista Rafael Moreno Valle; su señalamientoque estas leyes son equiparables a las de los regímenes dictatoriales de América latina en el siglo pasado, y que el vocero está incapacitado para hacer demandas a nombre de funcionarios del gobierno estatalademás de su dicho sobre que esta coyuntura representa una buena oportunidad para enmendar los yerros legales y promover una Ley de Medios, produjo una reacción absurda del vocero Sergio Ramírez Robles: éste, en lugar de indignarse por sus señalamientos, dice que el gobierno estatal ve con buenos ojos la propuesta. Se dan abrazos y continúan sus arrumacos en las redes. ¿Acaso no parece un complot?
Y por último:
Respecto a su consideración de que el criterio de la libertad de expresión que sostiene la Constitución General de la República vigente, en su artículo sexto, es un concepto obsoleto de mediados del siglo pasado, le respondo:
Ya que tanto le gusta citar obras de consulta, le sugiero que lea otro autor que no sea usted, como por ejemplo: “Justicia Social Anhelo de México, del diputado constituyente José Álvarez y Álvarez de la Cadena, editado en el 2011 por el Senado de la República y la BUAP. Podrá conocer cuál fue el espíritu del constituyente respecto a la libertad de expresión y las demás garantías individuales así como de los derechos sociales contenidos en la Carta Magna.
Ahora bien, en el periódico La Jornada (31 de octubre, 2012), se planteó que en virtud de que el control de medios se salió de control, ahora se preparan 40 funcionarios para demandar a los periodistacon la idea de quitarle a Moreno Valle el costo político de  esta represiva acción.
¿No sería está otra sugerencia de “Su Eminencia?

Artículo y carta aclaratoria:

http://www.e-consulta.com/2012/index.php/2012-06-13-18-41-29/articulistas/item/prida-villanueva-y-ramirez-complot-contra-la-libertad-de-expresion

alvarezenriqueta@hotmail.com


martes, 30 de octubre de 2012

El culto a la personalidad*


Por Alejandro C. Manjarrez
Es un buen día para rememorar los errores de quienes se sintieron o se sienten paridos por los dioses del Olimpo.
Así que rescato algo de lo que el tiempo ha convertido en anécdota.
Se trata del culto a la personalidad, la costumbre cuyo costo no tiene cifras ni parangones. Simplemente se da en mentes enfermas de megalomanía.
Quien impuso la moda, digamos que moderna, pudo haber sido José Stalin. Nadie podía increparlo y menos aun rebatirlo. El tipo se sintió el único juez de la ley suprema. No obstante la represión a la que se arriesgaban quienes discrepaban con él, hubo algunos que lo hicieron, atrevimiento que incluyó la buena suerte ya que sobrevivieron para después de la muerte del dictador recibir una especie de premio al valor. Durante su mandato se murieron asesinados o por "fuego colateral" 23 millones de personas.
Mussolini, Hitler, Franco, Trujillo, Mao Tsetung, Idi Amin, Bokassa, Mobutu, Duvalier, Marcos y Hussein son otros de los adoradores de ellos mismos.  La historia registra a Hitler como el responsable de la muerte de 17 millones de seres humanos.
He aquí un digamos que postre histórico del dañino culto a la personalidad:
Rafael Leonidas Trujillo Molina, presidente de República Dominicana, genocida que mandó asesinar a más de 30 mil haitianos que se atrevieron a ingresar al país, se hizo llamar “Generalísimo y Doctor Benefactor de la Patria Nueva”. Sus seguidores nombraron a su madre “Matrona de Vientre Privilegiado”, la misma que sus víctimas recordaron en no muy buenos términos.
Jean-Bedel Bokasa tiene un apartado especial en la historia de África: gobernó la república centroafricana durante catorce años. Lo hizo entre la sangre, el dolor, el canibalismo y su crueldad demencial, características que acompañaron sus crímenes. Se declaró apóstol y santo y nombró emperador. Dijo ser católico y tuvo 17 mujeres y 55 hijos. También se auto proclamó como: “Emperador de África Central por la voluntad del pueblo centroafricano, unido al partido político nacional…”.
Mobutu Desiré Joseph implantó el récord en el poder omnímodo y brutal. En Zaire su efigie prevaleció años después de muerto (1997). Él mismo se definió como el “todopoderoso guerrero que gracias a su resistencia e inflexible voluntad de vencer irá de conquista en conquista dejando tras de sí una estela de fuego”. Fue el ejemplo perfecto de la cleptocracia, fenómeno que por cierto vivimos en Puebla durante el pasado sexenio.
Uno de los actos políticos más espectaculares de Sadam Hussein, consistió en el plebiscito que convocó para que su pueblo decidiera si continuaba o no en el poder. Aquella consulta produjo el siguiente resultado que, obvio, tuvo el aval de la autoridad electoral designada por él: el 99.96 por ciento de los ciudadanos dijeron “sí”. Y sólo 3 mil 52 de los ocho millones de votantes, sufragaron por el “no” (que yo me acuerde, hay una votación superó a la del Irak de Hussein: la del distrito de Ciudad Serdán donde se implantó lo que debería figurar en el libro de récords de Guinness: 110 por ciento dieron el triunfo al candidato del PRI).
Y ya que hice el paréntesis sobre Ciudad Serdán, ahora me ubico en México para traer a colación los siguientes datos:
Por acá tuvimos a don Antonio López de Santa Anna, alias el “Quince Uñas”: se hizo llamar “Su Ilustrísima”. Porfirio Díaz no cantó mal las rancheras y de ser un hosco y vulgar general cimarrón, pudo transformarse en un exquisito gobernante cuyos modales y modo de hablar cautivaron a los diplomáticos extranjeros de aquellos entonces: así gobernó durante 27 años ininterrumpidos. Arnulfo R. Gómez, otro general menos pomposo que Díaz, plagió para firmar como propia la máxima romana: “Si quieres la paz prepárate para la guerra”. Y qué decir de Victoriano Huerta, conocido como “el chacal”, un hombre que en su locura por el poder ordenó matar al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez: fue inspirado e inducido por el embajador estadunidense que le lavó el cerebro diciéndole que su país lo haría el mejor gobernante de México.
Una vez hecho este recorrido histórico a vuelapluma, al mirar nuestro entorno político, he concluido que el culto a la personalidad forma parte del proyecto personal de los hombres de Estado. ¿Cómo convencer a los electores si se presentan como simples mortales? ¿De qué manera trascender cuando la modestia forma parte de la personalidad? Ante esta disyuntiva concluyen que no hay de otra mas que echarle crema a los tacos o lana a los medios de comunicación electrónicos. Y nosotros, los simples mortales, somos los que pagamos los platos rotos (ahora impuestos) para que siga vigente el culto a la personalidad. Entre esas víctimas incluya el lector a los burócratas corridos bajo la chambona idea de adelgazar la nómina con la intención de tener más dinero disponible, precisamente para el culto a la personalidad. ¿O no?
*Columna publicada en junio de 2011, ahora con algunos cambios dado que su vigencia debería alertar a la sociedad. Se aceptan sugerencias para ampliar y actualizar la lista de políticos megalómanos.
Twitter: @replicaalex

domingo, 28 de octubre de 2012

Aguilar Chedraui, ajonjolí de todos los moles

Los padrinos de Jorge Aguilar Chedraui

Por Alejandro C. Manjarrez
El sábado en la tarde sonó mi teléfono varias veces. Al contestarlo escuché un mensaje curioso, por no decir ilegal. La voz del empleado del que supongo un call center, me invitó a conocer a Jorge Aguilar Chedraui: el tono del recadito ponderaba a Jorge como si fuese el pilar y creador del Seguro Popular. Las tres llamadas llegaron una tras otra en cosa de sesenta segundos.
¿Conocer a Jorge Aguilar Chedraui?, me pregunté. Y en seguida me respondí: y quién no lo conoce después de que tipo ha hecho las veces de ajonjolí de todos los moles: que la decena de espectaculares; que la revista Líder; que las entrevistas en distintos medios; que la lluvia de boletines reproducidos por varios periódicos y espacios de comunicación; que las constantes apariciones en la pantalla de cristal acompañando a Rafa y a la esposa de éste. Ya no digo que hasta los perros lo conocen porque entonces sí que exageraría.
Lo que tal vez ignoren los destinatarios de esas miles de llamadas —que por cierto cuestan una buena lana— es que Jorge goza de la confianza del gobernador de Puebla. Y no de ayer sino desde que el primero fungió como secretario particular del segundo, a la sazón titular de la Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social. Ahí, en ese cargo, empezó a ser calado por su jefe ya que Aguilar aguantó desde regaños hasta una que otra las agresiones verbales que suelen escucharse en las oficinas públicas, donde trabajan los burócratas responsables, eficientes y exigentes al extremo (perdone usted el eufemismo).
Gracias pues a esa cachaza que rivalizó con su lealtad, el hoy secretario de Salud, en esos días director de Presupuesto, pudo librar la orden de cese espetada por el gobernador Melquiades Morales Flores. Éste había montado en cólera cuando El Sol de Puebla publicó las consecuencias del affaire protagonizado por nuestro personaje. Fue simple la estrategia para salvarlo del anatema melquiadista: sus jefes lo ocultaron entre los miles de nombres y cargos de la nómina gubernamental, hasta que Rafael Moreno Valle logró que el comprensivo Melquiades lo absolviera de su “pecado”.
La malvada prensa de entonces se encargó de promocionar lo que los periodistas consideraron una buena nota. Incluso hubo quien le agregó algún tema cuyas consecuencias rebasaban nuestras fronteras (Europa). Sin embargo, al final de cuentas casi todo se aclaró y el buen Aguilar Chedraui siguió su trayecto en la administración pública, siempre apoyado por su amigo Rafa y de paso por el manto protector de doña Elba Esther Gordillo Morales (léase Miguel Ángel Yúnez).
Una de las sentencias del controvertido y talentoso Óscar Wilde dice: “Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen”. Y en efecto, aquella cascada de palabras críticas produjo la humedad que le dio a Jorge varios de los frutos del poder morenovallista, incluido el cargo de secretario de Salud. De ahí que alguna vez me atreviera a compartir con un grupo de médicos en funciones de legisladores, galenos que se preguntaban azorados si en Puebla no había doctores en medicina capaces como para ocupar tal cargo, que Aguilar Chedraui se había doctorado en Lealtad, actitud basada –diría Shakespeare– en la tranquilidad del corazón.
Con esa tranquilidad auspiciada por el afecto y reconocimiento de su paradigma, el mandatario estatal, Jorge echó a volar la imaginación y ya se ve despachando como presidente municipal de Puebla. E igual que lo hizo al tomar posesión en la Secretaría de Salud, podría operar su nueva cacería de brujas. El objetivo aparente: Eduardo Rivera Pérez, cuya decisión para decretar la sana distancia con el titular del poder Ejecutivo, le ganó un gran tache en la lista de taches del Señor Gobernador. Ése es el tema que hay detrás de la manga ancha autorizada para ser ajonjolí de todos los moles.
acmanjarrez@hotmail.com

@replicaalex

jueves, 25 de octubre de 2012

La carta aclaratoria

 


Por Alejandro C. Manjarrez
La columna pasada (El karma del Gobernador), produjo una comedida carta aclaratoria enviada al director de e-Consulta, el periodista Rodolfo Ruiz. La información familiar que contiene dicha misiva oficial no altera las historias documentadas tanto por el protagonista que menciono en el texto (Manuel Sánchez Pontón), como por los antecedentes que moran en las hemerotecas de Puebla y del Distrito Federal, empolvados unos y olvidados otros.
En efecto, el general y doctor se enfermó cuando ejercía el poder. Uno de los médicos que estuvo cerca de él política y profesionalmente, fue el doctor Gonzalo Bautista O’Farril, quien por cierto lo sucedió en el cargo. Entrevistado por el que esto escribe, Bautista me dijo que Moreno Valle había desarrollado una alergia a los caballos, reacción que después le fue diagnosticada, además de los otros males que lo recluyeron en el hospital, mismos que están mencionados en la carta de marras. Digamos que esto coincidió con el barullo periodístico que produjo la muerte de varios pobladores de Huehuetlán el Chico. Y que para abundar en las coincidencias y consecuencias, aquel desafortunado evento publicado por Excélsior bajo la firma de Manuel Sánchez Pontón, le permitió a Luis Echeverría usar su poder con el fin de presionar el permiso o renuncia del entonces gobernador. Era el estilo del ejercicio político presidencial de la segunda mitad del siglo pasado, cuando se obligaba a los gobernantes antipáticos o rebeldes a renunciar por enfermedad o caídas de caballo.
Después de que los policías del gobierno golpearon a Sánchez Pontón con la intención de matarlo, éste emprendió una intensa campaña en contra del general y doctor señalándolo como el autor intelectual de la golpiza. Los defensores del Moreno Valle dijeron que él nunca había dado orden alguna en contra del periodista porque tenía como principio el respeto a la libertad de prensa.
Esos son los antecedentes a vuelo de pájaro. Hay otros que podrían validarse si, por ejemplo, Melquiades Morales Flores hiciese un ejercicio de moral pública y nos dijera la verdad sobre lo ocurrido cuando él era diputado local y líder del Congreso. Esto porque antes de llegar al cargo, Melquiades había sido secretario particular o auxiliar (no lo recuerdo con precisión) del gobernador Moreno Valle, puesto que dejó para hacer campaña y ganar la diputación, obviamente con la venia, directriz y apoyo de su jefe, el gobernador.
Ya como diputado electo, Melquiades fue llamado por el general Moreno Valle. Según comentario que el propio Morales Flores hizo al que esto escribe, el mandatario le entregó 15 mil pesos para cada diputado. La justificación giró en torno a que con ese dinero se podrían reponer de los gastos de campaña, además de ganarle la simpatía y aprecio de sus compañeros, precisamente para que lo aceptaran como coordinador de los esfuerzos políticos y legislativos. De ahí que Morales Flores fuera nombrado presidente de la Gran Comisión y, en consecuencia, líder de los legisladores. Todo ello, subrayo, con la venia y apoyo del titular del poder Ejecutivo.
Dije ejercicio de moral pública porque como parte de la historia moderna de Puebla (varias veces diputado y senador, además de gobernador gracias al voto popular), Melquiades debería contarnos lo que ocurrió el día en que su jefe Moreno Valle le dijo que tramitara su renuncia al cargo de gobernador. Si es cierto que el a la sazón diputado local le pidió al mandatario que no renunciara ofreciéndole que el poder Legislativo haría un manifiesto público para apoyarlo. Y si es verdad que el general le comentó con la tristeza y emoción entreveradas, que la decisión venía de arriba por lo cual ambos como soldados de la República estaban obligados a acatar las órdenes del Presidente.
Así, pues, tenemos varios testimonios de aquella época. Lo importante para el caso que me ocupa, es que la batalla emprendida por Sánchez Pontón en contra del abuelo del hoy mandatario, pudo haber dejado la huella que se me ocurrió llamar “karma” debido a que los ejemplos, historias, frustraciones, reconcomios, éxitos, molestias, enconos, disgustos, acrimonia, fobias y filias suelen formar parte del legado familiar. Y por lo que hemos visto e incluso documentado, el actual gobernador, nieto de aquel, aunque diga que respeta la libertad de prensa, alza pelo cuando de periodistas se trata.
¿Herencia o novedad?
Tarde que temprano se sabrá y publicará porque, como dice Sánchez Pontón, los periodistas lo siguen siendo y los gobernantes dejan de serlo.
Twitter: @replicaalex
 

martes, 23 de octubre de 2012

El karma del Gobernador*

Grafico tomado de la página: www.spiritual-knowledge.net
 
Por Alejandro C. Manjarrez
Antes de justificar el subtítulo que acaba de leer, tomo del sitio Terra (Mafev) la definición-respuesta-propuesta —positiva y sencilla por cierto de la “Ley de causa y efecto”. Edito y transcribo algunas ideas:
En el futuro, propongámonos que por cada acto negativo que provenga de nuestra parte, efectuar un acto positivo con el fin de equilibrar nuestra balanza. La segunda acción es perdonar: debemos hacerlo para ser perdonados. El tercer y último paso es compensar, cambiar el menos por el más; sembrar conscientes de que cosecharemos lo que sembramos.
Parto de ello y digo:
Rafael Moreno Valle Rosas trae un karma muy fuerte. La herencia de su abuelo, para ser preciso. Supongo que a ese legado debe su animosidad hacia los periodistas (la mayoría) y en consecuencia el encono que le impidió actuar con la sabiduría que me pongo romántico plasmó en una frase Pedro Calderón de la Barca, noble, soldado y culto sacerdote: “Vencer y perdonar, es vencer dos veces”.
Recordemos que el general tuvo que dejar el cargo de gobernador precisamente por el reportaje que escribió en Excélsior Manuel Sánchez Pontón entonces reportero, información que una vez publicada le costó a Manolete la golpiza que le dieron los genízaros del gobernante, agresión que por poco lo manda al otro mundo donde, pudo haber sido la orden, tendría que alcanzar a los muertitos de Huehuetlán el Chico. Además de perder la chamba de gobernador, al médico militar no le quedó de otra mas que resistir las andanadas que en líneas ágata y durante su mandato (e incluso en los siguientes años) le dedicara Sánchez Pontón, entre ellas su terrible calificativo: “costal de excremento”.
El agua de los camotes
La herencia de ese reconcomio debe haber producido en el nieto del general y médico, la necesidad de “castigar” a los periodistas quienes dirá allá en su íntima intimidad, frase ésta de su maestro Melquiades Morales Flores, no le dieron el tratamiento que merecía por ser él un hombre “elegido para gobernar y trascender”. Ocurrió la cerrazón oficial y la mayor parte de los medios escritos sufrieron el menosprecio, reacción que compartieron los tunde máquinas que se atrevieron a criticarlo. Con esta su actitud el mandatario sacudió a los periodistas que salvo honrosas excepciones durante dos décadas habían estado blanditos gracias a los convenios financieros y los papachos del poder.
Antes de que Moreno Valle llegara al gobierno (2011), a varios reporteros y columnistas se les retribuía por dizque pegar para enseguida curar la huella con algún comentario melifluo. “Te pago para que me pegues quedito y después me acaricies bonito”, hubiese dicho José López Portillo.
Lo bueno del cambio ríspido que protagonizó Rafael iii, es que mejoró el trabajo de la prensa escrita ya que desapareció la línea editorial (excepto en el diario que se transformó en boletín del gobierno) así como la castrante censura o autocensura. Sin llegar al extremo que indujo a Manolete a responder como lo hizo, los periodistas poblanos sufrieron la “desventura” que, verbigracia, incentiva el ingenio y la sensibilidad de los escritores. Para apoyar el ejemplo exagero con las siguientes frase y paráfrasis: “La neurosis hace al artista, y el arte cura la neurosis”, escribió André Maurois en Tierra de promisión. De ahí que la persecución donde ésta se dé desarrolle los sentidos del periodista y que la verdad se convierta en el único escudo contra la nociva y estúpida cacería.
Así, sin habérselo propuesto, Moreno Valle Rosas sembró en el gremio lo positivo que significa repeler las presiones diseñadas para frenar la libre y auténtica libertad de prensa, ejercicio a cargo de periodistas en pleno uso de su criterio y ética profesionales.
Gracias, pues, al uso inteligente de la libertad de expresión, la mentira y el maquillaje perdieron su fuerza como atenuantes de la información. Asimismo se produjo un fenómeno por demás interesante: bajaron de tono los atentados contra la inteligencia de los lectores. Los periodistas que desdeñaron ese venturoso cambio producto del despertar de la sociedad (las redes sociales), se pusieron de pechito ante la crítica que suele ser satírica e hiriente; se quedaron pasmados en el espacio que es la frontera del desprestigio y la credibilidad.
Ayer inició una nueva etapa en el periodismo poblano, fase que a pesar de incruenta, no es mejor que la de hace cuatro décadas, cuando gobernaba el general y médico Rafael Moreno Valle. Sin embargo, la vertiente judicial adoptada por el gobierno, obliga a los periodistas a responder con inteligencia y hurgar en la administración gubernamental donde ocurre una contradicción sensacional: lo que el Jefe dice con la boca, los subordinados lo borran con la cola.
Es la tarea.
*Ni modo mis queridos y respetados lectores. Las líneas que leyó también forman parte del libro La Puebla variopinta, con un agregado: el último y obligado párrafo.
Tuiter: @replicaalex

domingo, 21 de octubre de 2012

Gobierno caprichoso y dominante*

Grafico tomado de Terra, Juegos de poder, Talina González
Por Alejandro C. Manjarrez
La gestión del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas (2011) inició al mismo tiempo que aparecieron los internautas dispuestos a devorar a los políticos, con las consecuentes funciones digestivas.
Sí, me refiero a los nuevos críticos de las redes sociales que ven el éxito económico de los servidores públicos con recelo y desconfianza debido, entre otras razones, muchas de ellas contundentes, a que la mayor parte se ha enriquecido mediante el uso “racional y sustentable de la corrupción institucionalizada” (vaya eufemismo).
Contra ese digamos que fenómeno nacional (el de los internautas) se enfrentan todos los políticos incluido el gobernador poblano, un hombre de buen vivir, costumbre que practica con éxito desde antes de que ingresara a los áureos espacios de la burocracia selectiva. Rafa es pues un político que cuenta con varios pluses pero que, sin embargo, tiene un problema grave: le cuesta trabajo comunicarse con los gobernados porque es poco afecto a los tradicionales “baños de pueblo”. Prefiere dedicar la mayor parte de su tiempo a cultivar a los factores del poder fáctico, los cuales –él lo supone– podrían ayudarlo a convertirse en una de las alternativas para gobernar al país.
Aparte de las distintas expresiones en su contra –testimonios que parecen difíciles de asimilar por quienes forman su círculo íntimo o burbuja de poder–, Rafa parece una de las reencarnaciones de John F. Kennedy y al mismo tiempo producto profesional de las enseñanzas de Milton Friedman: en el primer caso sin Marilyn Monroe, y en el segundo sin el Premio Nobel de Economía y, obvio, sin el talento economicista.
De pobres a ricos
¿Usted cree que Moreno Valle sea un político de prosapia?
Yo digo que sí lo es debido a que le anteceden dos generaciones de familiares consanguíneos que labraron su arribo al jet set (que es un estatus social) igual que lo hicieron algunas de las familias famosas salidas de la pobreza lacerante para formar los capitales que más tarde les permitieron integrarse a las élites del dinero. Por ejemplo, los Rothschildn cuyo pie de cría nació precisamente en uno de los guetos más pobres del siglo xviii. Y discúlpeme el lector el parangón que, aunque exagerado, es válido sólo por el origen de ambas familias distantes en el tiempo y desde luego en la forma.
El clan judío que menciono tuvo su origen en Frankfurt. Y el éxito del primer miembro de esta estirpe financiera, se debió a su vocación por servir a los integrantes de la monarquía y desde luego a la gente económicamente poderosa, riquezas que se acrecentaron gracias a la honradez y eficacia de Mayer Rothschild, pie de cría de una de las grandes fortunas actuales cuya tradición data de aquel siglo. Dicen sus biógrafos**, que en 1795 Mayer era el ciudadano alemán que pagaba más impuestos que nadie. Que sus descendientes, además del dinero, heredaron la visión comercial y las habilidades financieras de este icono que, igual que el rey Midas, trascendió al tiempo porque convirtió en oro lo que tocaron sus manos, extremidades que bien pudieron ser réplicas de una jamsa, amuleto de los judíos y talismán de los árabes. O para no ser tan esotéricos diré que fue el encuentro afortunado de las neuronas que se unen para desarrollar la inventiva y la genialidad que suele distinguir a los triunfadores, sino es que sabios.
La cuna de Rafael no fue ningún gueto, pero sí la vida modesta y de trabajo de sus ascendientes, empezando por la bisabuela que, según cuenta la historia familiar, decidió sacrificarse para que el mayor de sus hijos pudiera estudiar con el fin de eludir las penurias que le deparaba el destino hasta esos días compartido con miles de poblanos marginados del progreso. Así ocurrió y el hijo beneficiado llegó a convertirse en médico militar, profesión y uniforme que le pusieron en bandeja de plata el conveniente matrimonio con Lucina Suárez, parte de una familia de rancheros acaudalados. Junto con ello le llegó al general la oportunidad de adquirir las alas que permitieron volar para nunca más arrastrarse. El abuelo de Moreno Valle alcanzó la cumbre y desde esa cúspide dirigió las campañas financieras de sus hijos.
Al padre de Rafael Moreno Valle Rosas le tocó disfrutar la época de oro del mílite y galeno, o sea su progenitor. Gracias a ese estatus y relaciones personales pudo codearse con la crema y nata de la política nacional, entonces ligada a los grandes negocios auspiciados por el gobierno, espacio que procreó personajes como Carlos Hank González –por citar al más conspicuo de aquella época. En su calidad de beneficiario de ese digamos que embrujo, Rafael hijo (II) decidió que Rafael nieto (III) se dedicara a la producción y manejo del dinero. Empero, el problema surgió cuando Moreno Valle Rosas se mostró más interesado en la herencia política del abuelo, dote mezclada con el ejemplo financiero que finalmente lo convirtió en un gobernante sui generis, tanto por su estilo empresarial como por sus anhelos de poder político y económico.
El conquistador del poder
Sus amigos definen a Rafael III como un adalid imbatible cuyo objetivo es el éxito. Si para cumplir con esa meta es necesario sacrificar a uno o más de sus generales, se coloca en su rostro la más seductora de las sonrisas con la intención de dar ánimo al mártir. Y cuando la situación lo amerita suele ser implacable, sobre todo si se trata de aplicar castigos que van desde la ley del hielo hasta la persecución legal. Hete ahí su pleito con Ricardo Henaine, confrontación que entre los morenovallistas incrementó el respeto hacia su líder. Y también están sus diferencias con la prensa que él juzga incómoda y por ende sujeta a sus venganzas personales y reacciones gubernamentales cismáticas.
Moreno Valle Rosas nos ha demostrado que es un político pragmático. Por ese su pragmatismo decidió romper con el pri, acción en la que se llevó de corbata a sus ex correligionarios con más o menos cierta representatividad dentro del sector románticamente llamado “clase política”. No reparó en que por crecer bajo su protección debía lealtad a quienes lo impulsaron, todos ellos con la filiación partidista de la que después renegó justificándose con el affaire protagonizado por Mario Marín Torres y Kamel Nacif Borge (asunto Lydia Cacho). Por ello, lo que para unos fue traición y para otros una especie de oportunismo electoral, para él y su equipo resultó una necesaria maniobra de sobrevivencia política.
Destino y desatino
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, dijo Albert Einstein. Y casualmente Moreno Valle siguió esta recomendación para cambiar su destino que parecía haber llegado a su fin cuando el entonces gobernador Marín desconoció el trato que ambos habían hecho, pacto que incluyó la candidatura priista al Senado de la República, misma que al final se le dio pero por parte del pan cuya directiva tuvo que apechugar la indicación de Felipe Calderón, y éste a su vez la petición de Elba Esther Gordillo, tutora política de Moreno Valle. (Como verá el lector, la democracia partidista en una de las manifestaciones de su a veces incomprendido “realismo mágico”.)
Meses después, el mismo destino le hizo a Rafael III una mala jugada cuando Enrique Peña Nieto ganó la presidencia de México para, junto con el pri, ejercer el poder nacional casi absoluto. Y aquí debemos preguntar:
¿Qué hará Moreno Valle para negociar con los priistas eliminados por él, unos sometiéndolos a una “purga”, otros convirtiéndolos en desempleados y no pocos metiéndolos al sótano del desprestigio? ¿Cómo evitará la venganza electoral de los miles de despedidos sin más explicación que su manifiesto priismo? ¿Qué reacción tendrá el sector de la prensa declarada por él como su enemiga, sólo porque lo criticó, en algunos casos con cierta saña?
La lógica permite suponer que el final de esta historia tendrá facetas y consecuencias por demás interesantes. Una de ellas será la protagonizada por los internautas, misma que cambiará el esquema morenovallista inspirado por la estrategia mediática de Enrique Peña Nieto. En este caso Rafael III corre el riesgo de ser devorado por las redes sociales con las consecuentes funciones digestivas. Lo curioso o paradójico, usted dirá, es que cualquier cosa que haga lo pondrá en la balanza del escrutinio popular, grupos y personas que ya le empezaron a levantar la ceja, precisamente por su estilo caprichoso y dominante con el cual hasta ayer gobernaba a los poblanos.
*Este artículo publicado por la revista Réplica en circulación; forma parte del libro La Puebla variopinta próximo a publicarse.
**Lottman, Hebert. The Rothschild. The Great Banking Dynasty Through Two Turbulent Centuries. Ed. Tusquets, 1996.
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