martes, 7 de agosto de 2012

El gran hurto de Puebla


Por Alejandro C. Manjarrez
“Cada diario que muere es como si muriera una parte de nuestra libertad… ¡Un robo a la opinión pública!” Esta frase formó parte de la primera plana de La Gaceta del popolo, el periódico que se despidió de sus lectores ese primer día de enero de 1980.
La entonces intelectualidad italiana calificó el hecho de contrariedad histórica. ¡Una gran porquería!, exclamó el pueblo que se sentía orgulloso del azaroso trayecto de la prensa estrechamente vinculada con la tradición periodística; es decir, la que informaba a la sociedad sin tener que pasar las notas por el filtro del gobierno.
Doy un “salto mortal” y caigo en la Puebla del 2012.
Si el Ayuntamiento de la Heroica Puebla de Zaragoza, se animara a publicar alguna protesta o queja por las “agresiones” contra su autonomía constitucional, tendría que escribir un aviso parecido al del diario mencionado cuya fundación ocurrió en 1848. Por si hay dudas les propongo el siguiente texto como borrador de lo que podría insertarse, ya sea en un banner o bien en una gacetilla o aviso en alguna de las modalidades electrónicas:
“Cada vez que la autoridad municipal sea menospreciada por cualquiera de los tres poderes, se estará violentando la legalidad constitucional de nuestra nación… Se perpetrará un hurto a la tradición que nació en 1554, cuando los poblanos le ganamos a la Corona el reconocimiento de autonomía”.
Ahora entro de lleno al punto:
He mezclado los temas libertad de prensa y autonomía municipal, debido a que ambos logros pertenecen a la sociedad: el primero porque nació para señalar los excesos del poder (Constitución de 1857), y el segundo porque prevalece a pesar de esos excesos del poder.
La razón de esa prevalencia o aguante proviene de la representatividad que distingue a la llamada célula del federalismo mexicano. Como bien lo sabe el lector, en los ayuntamientos recae la tradición jurídica del sistema político de México, y por ello el presidente municipal se convierte en la primera autoridad a la que acude el pueblo. De ahí que los demás cargos resulten intrascendentes y puede ser que hasta ofensivos cuando sus titulares no respetan la autonomía de los ayuntamientos.
Elton John vs Madonna
No levante la ceja, respetado lector. El subtítulo sólo sirve para establecer que las disputas entre los personajes de la farándula o la política, que casi es lo mismo, nunca benefician al público, o mejor dicho al respetable. A veces lo divierten, pero también pueden aburrirlo e incluso indignarlo, reacciones estas muy perjudiciales para la imagen pública de cualquiera de los involucrados en el pleito, casi de comadres, trátese de quien se tratare.
Ya sabemos que Madonna y Elton se traen ojeriza, igual o parecida a la que distingue al gobernador Rafael Moreno Valle y al alcalde Eduardo Rivera Pérez (la causa: el estrellato). La diferencia es que el pleito entre autoridades perjudica a los gobernados así como también lesiona el prestigio de los gobernantes. Más aún cuando uno y otro son del mismo partido no obstante que cada cual parezca pertenecer a distinta bandería. Como sería prolijo traer a colación las variadas referencias que sustentarían lo que acaba de leer, me centraré en la última del mes, misma que en un descuido pasará a formar parte de la historia de los desaciertos del poder:
Si resultara verídico que el gobierno del estado hurta para llevarse a Los Fuertes el festejo del Grito de Independencia, los poblanos seríamos testigos de cómo el mandatario estatal le asesta un segundo golpe a las costumbres populares, peor que el que cambió la ruta y la tradición del desfile del 5 de Mayo, que fue el primer mandoble. Y se consolidaría eso de que la contrariedad histórica es el distintivo del sexenio.
¿Eduardo Rivera lo permitirá? ¿El pueblo festejaría la decisión del poder absoluto? De ser cierta la información filtrada, ¿el gobierno preguntará la opinión de los ciudadanos?
Esperaré a la versión oficial para abundar sobre el tema y decirle al lector si se trata de otro desprecio a la opinión pública, o si semejante decisión es resultado del consenso y la voluntad populares, consulta obligada que aún no se nota en ninguna de las decisiones del poder Ejecutivo, o del Legislativo, que es lo mismo.
Twitter: @replicaalex

domingo, 5 de agosto de 2012

Manzanilla, el Secretario lector

Fotografía Nosotras Magazine: Garage Photo Studio
Por Alejandro C. Manjarrez
Fernando Manzanilla Prieto, secretario general de Gobierno, seguramente sabe que el fomentar la lectura no es una moda política sino una necesidad del Estado mexicano. Por eso los fines de semana los aprovecha para animar a leer a los poblanos que habitan en las juntas auxiliares de la capital. Si le preguntásemos si eso obedece a su precampaña para obtener la candidatura a la presidencia municipal, tal vez nos daría a entender que no pero que sí porque las dos acciones van junto con pegado. Como buen estratega no se descartaría.
Dejemos el lado político y veamos la importancia de esa acción cultural que también debería formar parte de los planes de la Secretaría de Educación Pública del Gobierno de Puebla. Y centrémonos en lo más destacado sobre el tema “lectura de libros”.
Es sabido que el promedio de lectura apenas y llega a un libro y medio por año. Lo peor es que, con honrosas excepciones –que siempre las hay–, los gobernantes también forman parte de esa vergonzosa estadística. Y conste que ellos lo han confesado cuando alguien les hizo la pregunta: la mayoría dijo que son tres los libros de su preferencia (y por ende los leídos). Y un alto porcentaje de esa misma mayoría mencionó como su preferido a El arte de la guerra, de Sun Tzu. Es obvio que muchos políticos no saben (y creo que no les importa) que la literatura podría hacerlos más humanos, como lo dice Jorge Volpi. En fin.
Ignoro si Manzanilla haya leído alguna de las principales obras de Charles Dickens, por citar a uno de los autores-lectores más destacados (Papeles póstumos del club Pickwick, Oliver Twist, Cuentos de Navidad, Tiempos difíciles, Historia de dos ciudades, Grandes esperanzas y El amigo común). De lo que estoy seguro es que conoce la fama del inglés derivada de su gusto a leer en público sus propias obras, textos que ensayaba para corregir desde la entonación hasta el movimiento de manos y rostro a fin de dar vida a los personajes del libro que compartía. Incluso, al final de su vida –según cuentan sus biógrafos–, Dickens se empeñó en seguir con esas lecturas en público, no obstante los males que lo mantenían medio paralizado.
(Por cierto, sobre este escritor hay una novela recomendable: El último Dickens, de Matthew Pearl.)
Así que bienvenida la sana costumbre de las lecturas comunitarias que  ayudarán a combatir la ignorancia que producen otras alternativas de distracción o pasatiempo, como la televisión y sus abundantes programas anti culturales. Empero, lo conveniente sería que a esta, llamémosle cruzada, se adicionaran los ayuntamientos de Puebla y las demás dependencias del gobierno estatal. O que cada semana el propio Fernando Manzanilla invitara a dos que tres de sus pares con el fin de que aprendan a leer leyendo para después, si la natura se los permite, seguir el ejemplo del coordinador del Gabinete. Quizá en diez años podríamos competir con España y China en número de niños lectores, infantes que pasado el tiempo serían los encargados de culturizar al resto de los ciudadanos, aspiración que seguramente impediría la presencia de las Elba Esther y los Deschamps, por citar a dos de los líderes sindicales más satanizados.
Concluyo, pues, con algunas de las recomendaciones (editadas, obvio) que aparecen en textos publicados por especialistas en el tema:
Como los niños imitan a sus padres, habría que convencer a éstos para que sientan la necesidad de crear un ambiente lector en casa, acción que fomentaría la unidad familiar y al amor a los libros.
Que los maestros lean a sus alumnos y hagan que éstos lean pasajes literarios que puedan compartir con sus progenitores. Para ello se requiere de un esquema que convierta la actividad en un acto placentero y compartible.
Que padres, hijos y maestros jueguen con las lecturas para que entre padres, hijos y maestros se despierte o incremente el interés por los libros, en especial los impresos.
Inducir a padres e hijos a formar sus propias bibliotecas trasmitiéndoles el lado lúdico de coleccionar libros ordenándolos para acceder a ellos con facilidad, curiosidad e interés. Aquí cabe el programa “dona un libro” propuesto por Manzanilla.
Hacer excursiones por las librerías, paseos sustentados en programas de investigación que ayuden a la familia a descubrir nuevos títulos y a sus autores.
Crear clubes de lectores infantiles con estatutos, credenciales y demás parafernalia.
Y lo más importante: alejar a los niños de la televisión aunque esto afecte la promoción de imagen del gobernador. Total, la mayoría de ellos no votará en el 2018.
Twitter: @replicaalex

martes, 31 de julio de 2012

Moreno Valle y los cuernos de la Luna



Por Alejandro C. Manjarrez
“¡Rafael vale más que ocho guaruras, carajo!”.
El simple y eufónico razonamiento que acaba de leer, me asaltó cuando repasé las notas sobre la asignación ad perpetuam del grupo que cuidará a Moreno Valle, a partir de que éste viva en el espacio donde los ex rumian sus fracasos o platican sus logros. Para qué tanto pinche escándalo, me dije, si sólo es un millón de pesos por año lo que el pueblo sufragará a quien durante seis años fue su esperanza, su líder, su estrella, su héroe. Confieso que incluso se me ocurrió pensar en la modestia de los diputados al autorizar como salario 10 mil pesos mensuales por piocha guaruresca, emolumento que pone en riesgo a nuestro ilustre, ya que cualquier escolta de cualquier empresario de medio pelo gana cuatro veces más y tiene prestaciones que rebasan con mucho a las del Issstep. Es injusta tanta austeridad; no se lo merece nuestro góber, me dije convencido e intranquilo.
De lo anterior pasé a preocuparme por los elegidos para este trabajo. Y pregunté a mi sombra o dáimon u otro yo:
¿Les impondrán la obligación de hacer un casting como el que acostumbran los stripers? Deberían para que puedan mimetizarse con el jet set donde seguramente operarán rodeados de metrosexuales.
¿Hablarán inglés y su visa estadounidense estará vigente? Ojalá porque hay que eliminar el peligro que para los mexicanos representa la discriminación en suelo gringo.
¿Conocerán los enredos periodísticos que ayudan a entender las entrelíneas de las revistas rosas? Tienen que debido a que su chamba requerirá estar al tanto de quiénes son y cómo se comportan los miembros del mundo del espectáculo político.
¿Les pedirán título de licenciatura o de perdis un diplomado en la Universidad de Salamanca y, obvio, que pasen el test de la natura? Requisito indispensable dado que los pendejos no tienen cabida en esta importante misión.
Nigromancia
Después de pensar en todo ello se me ocurrió que hay otro problema a resolver, o sea la ojeriza contra la cual no existe protección, actitud que suele prohijar pensamientos malévolos difíciles de detectar hasta por los guarros del Mossad. Llamémosle “malas vibras”.
¡Vaya conspiración! Razoné y en automático se me ocurrió la siguiente hipótesis:
Imaginemos que existen grupos antimorenovallistas, cofradías casi secretas cuyo vínculo podría ser la persecución que el gobierno emprendió en su contra, daños que van desde la merma de su economía familiar (corridos, señalados, tachados, aislados, congelados y degradados), hasta las denuncias por enriquecimiento inexplicable u otros delitos que ponen en riesgo la libertad de los cofrades. En este caso la maquinación menos peligrosa sería el deseo de que al ex (léase Rafael) le vaya mal. Ah, e incluya la magia negra y los trabajitos a cargo de chamanes, brujos, sacerdotes y sacerdotisas con facultades vuduistas. Me refiero a los que saben cómo clavar alfileres justo en salva sea la parte del muñeco de trapo.
Ante este imponderable, colegí, el Congreso local tendría que legislar o autorizar una partida especial que el ex dedicaría una parte al pago de la magia blanca y otro tanto al costo de las limpias con los brujos de Catemaco, además de la lana que tendría que aportar a los especialistas en el Tarot, así como la inversión que requieren los cursos especializados donde los escoltas aprendan a percibir el origen de las malas vibras.
Está cabrón.
Para abordar con éxito semejante escenario, los poblanos, todos sin excepción, tendríamos que lucubrar positivamente y desearle lo mejor a nuestro mandatario; es decir, suponer que cada una de sus acciones persiguen el beneficio de la sociedad y no, como se dice por ahí, el provecho personal. Si le va bien como gobernante, estoy seguro, a todos los gobernados nos iría de maravilla. Pero como van las cosas difícilmente se lograría un consenso mental, digamos a su favor.
La dificultad que apunto se deriva de mis malas lecturas. Quizá debería haber leído El arte de la guerra en lugar de El laberinto de la soledad, por ejemplo. Dejar a Octavio Paz y regodearme con los consejos de Sun tzu. Pero no, prefiero seguir pensando en las ilustrativas máscaras que en las armas que matan el prestigio. Concluyo:
Rafael Moreno Valle Rosas tiene que echarle un vistazo a la cultura mexicana para entender las reacciones y respuestas de los “hijos de la Malinche” que “luchamos con entidades imaginarias, vestigios del pasado o fantasmas engendrados por nosotros mismos…” En síntesis, identificar a quienes usan la máscara de la simulación, lisonjas y aplausos que lo treparon a la quimera esa que le llaman cuernos de la luna.
Ni hablar que está cabrón.
Twitter: @replicaalex

domingo, 29 de julio de 2012

Impunidad y persecución



Por Alejandro C. Manjarrez
Lo peor que le puede pasar a un ciudadano es estar en la lista negra del gobernante en turno, cualquiera que sea. Esto porque basta que el jefe de jefes ordene la caza de su enemigo para que tanto los ministeriales como algunos jueces obedezcan la orden sin rechistar, incluso manipulando la ley para justificar el supuesto delito que deberán imputarle al presunto culpable. Lo más lamentable ocurre cuando los poderes Legislativo y Judicial se prestan a seguir ése que es un juego político parecido al de los sacerdotes que acudían ante el Tribunal del Santo Oficio para acusar a mujeres u hombres que les caían mal: afirmaban que eran brujas, anticristos, sodomitas o, en el menos peor de los casos, haber puesto en tela de duda la integridad del religioso o los fundamentos de su credo.
El tema sigue vigente. Da la impresión de que la historia prevalece –con algunas variantes, claro– y que se manifiesta en la actitud de los poderosos que se sienten infalibles, invulnerables, intocables y además dueños de la verdad. He aquí un ejemplo:
La persecución
Hace cuatro décadas conocí a Antonio Hernández y Genis. Me lo presentó don Antonio J. Hernández, su padre, dirigente de la CROM regional (Atlixco), y uno de los pocos líderes cuyo poder se sustentó en su sabiduría popular, a veces más efectiva que la teoría académica o la ciencia “inventada” por Maquiavelo. “Le presento a mi muchacho –me dijo en aquella ocasión–; quiere dedicarse a la política y lo voy a ayudar con una condición: que se prepare y convierta en un hombre leído”. Don Antonio vigiló a su vástago hasta que éste obtuvo el título universitario (UDLAP) y otros méritos académicos. En el ínterin lo “placeó” por los espacios políticos nacionales para que conociera a presidentes de la República y a una que otra de las vacas sagradas de la época cuyo legado prevalece.
Hernández y Genis creció política y culturalmente bajo el cobijo afectivo de su padre y los amigos de éste, la mayor parte políticos de primer nivel. Alguna vez escribí en este espacio que Toño era de los pocos priistas cuyas lecturas le daban autoridad intelectual como para rescatar a su partido del lugar en que lo metieron los mediocres y corruptos. Lo entrevisté varias veces y conversé con él otras tantas sobre distintos tópicos, relación y conocimiento que me permite decir que cuenta con una excelente preparación y que posee una singular inteligencia, además del conocimiento de los seres humanos que su padre le transmitió, y que su propia sensibilidad le permitió desarrollar.
La última vez que platicamos le pregunté si no temía que al ocurrir el relevo, Rafael Moreno Valle (entonces gobernador electo) lo persiguiera por haber escrito de él como lo hizo. Su respuesta (la repito de memoria) fue en los siguientes términos: “Es probable porque tiene la piel delgada y no resiste señalamientos como los que yo hice; sin embargo, confío en que use su inteligencia y entienda que los tiempos electorales no son aptos para personas delicadas o rencorosas. Y si él lo es, pues ya veremos”. Después me confió que estaba preparado para sortear las más perversas revisiones. “No soy corrupto y menos pendejo –dijo–. Pero como conozco bien a Rafa y lo traté siendo él secretario de Finanzas, sé que podría ordenar una persecución en mi contra, acoso que se resolverá con la ley y, estoy seguro, finalmente la misma ley me librará de lo que me inventen o tergiversen. De darse este supuesto resistiré la persecución sexenal. Y después ya veremos”.
El “ya veremos” me vino a la memoria cuando el Congreso local emitió un comunicado sobre la apertura del proceso a cargo de la Comisión Inspectora dispuesta a revisar las cuentas de Hernández y Genis, ex director del Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado. Asimismo recordé a mi maestro y jefe, el constituyente Ignacio Ramos Praslow, a quien el presidente Adolfo López Mateos –abogado por cierto– encarceló por el delito de disolución social, igual que lo había hecho con David Alfaro Siqueiros y el periodista Filomeno Mata. Los tres (y otros más) fueron indultados cuando se comprobó que el gobierno había pervertido las leyes, precisamente para vengarse de los incómodos personajes convertidos en críticos. Y que conste que no existía la cultura de derechos humanos que hoy enarbolan los más destacados personajes del mundo intelectual, cultural y político.
¿Perversión de las leyes?
Mientras que haya impunidad las leyes estarán siendo pervertidas.
En tanto éstas se utilicen para perseguir a los enemigos ideológicos o culturales, la perversión jurídica lesionará a quien o quienes la promuevan.
Mario Marín Torres y Antonio Hernández y Genis podrían ser un ejemplo de esa perversión, el primero por ser beneficiario del trato bajo la mesa que le dio la impunidad que goza; y el segundo como víctima de la venganza que germina fertilizada por el rencor y los resabios.
Ya veremos.
Twitter: @replicaalex

martes, 24 de julio de 2012

Alerta amarilla para panistas



Por Alejandro C. Manjarrez
Los panistas entraron a la fase 3 y ya están en alerta amarilla. Les faltan 126 días para  quedarse sin chamba y, en consecuencia, sin el nutriente que proporciona la ubre presupuestal (como le ocurrió a los priistas poblanos cuando ganó Rafael Moreno Valle). Y lo peor: perderán los privilegios que emanan de la estructura de poder, gratificaciones que van desde una común compensación, hasta mercedes como la asignación de escoltas, choferes, vehículos (algunos blindados), pago de viáticos, caja chica, transportación aérea y en muchos casos la “ayuda” de renta, además de los sueldos de la servidumbre. Dirían los priistas que sufrieron el mismo fenómeno laboral: “justicia divina”.
Este tipo de desempleo no es un asunto menor ya que quienes no se corrompieron van a extrañar el dinero que durante seis o doce años les ha permitido mantener la estabilidad familiar, y no precisamente acogiéndose a la medianía pregonada por Benito Juárez. Pero quienes se enriquecieron deberán preocuparse porque, seguramente, habrá investigaciones y denuncias por parte de los “fiscales” del próximo gobierno, no tanto inducidos por el deseo de vengar afrentas y cazar brujas para reciprocar las persecuciones en su contra, sino debido a que tienen la urgente e insoslayable necesidad de legitimar la presidencia de Enrique Peña Nieto.
¡Vaya socavón moral en el que aguarda por los blanquiazules!
Si como se manejó hace dos años, el gobierno de la República gasta en sus delegaciones federales más de 233 mil millones de pesos anuales, es obvio que gran parte de ese dinero dejará de pasar por los bolsillos de los panistas. Si le parece poca la merma, entonces agréguele a ese decaimiento financiero por la lana que dejarán de cobrar los que hoy son funcionarios del gobierno federal, los de primer, segundo y tercer niveles. Qué decir de los aviadores y también de los extras económicos producto de concesiones, contratos, plazas fantasmas, comisiones, mordidas, diezmos, propinas incluidos los vulgares moches...
Diría cualquier priista de la vieja escuela, para no ir muy lejos la prohijada por el maestro Carlos Hank González: se van a secar porque ya no serán salpicados y tampoco podrán salpicar, por no decir beneficiar a cómplices y socios.
Tendremos así que crecerá exponencialmente el número de panistas sentados en el banquillo de los acusados unos, y otros en la banca de reservas, llamémosle estratégicas. De esa pléyade que calculo en 60 mil (igual que el número de muertos en la “guerra” calderonista), sólo se salvarán ciento cincuenta y dos, los que llegan al poder Legislativo: 114 por tres años y 38 por seis. Ahora bien, si creyéramos lo que en su twitter dijo Felipe Calderón a López Obrador corrigiéndole la plana (segundo debate), los altos funcionarios de su gobierno (nada más ellos, que conste) dejarán de recibir alrededor de 2 mil millones de pesos por año, cantidad que corresponde a sus salarios y compensaciones, egreso contabilizado como tal. Auméntele las otras gratificaciones cuyo monto podría ascender a 500 millones de pesos (25 por ciento).
Este es el enorme nubarrón que oscurece el futuro inmediato de los panistas, algunos de ellos víctimas de la soberbia que cual fruto podrido emerge en las parcelas de poder, el que ejercen. El resto –por no decir todos– deberán aprender a vivir contraviniendo la filosofía de César Garizurieta, el mismo que por haber sido abogado del gobierno, diputado federal, funcionario público, embajador y magistrado dejó a los “servidores públicos” la siguiente consigna: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
Como los panistas caerán dentro de ese enorme agujero, lo menos que podemos hacer es desearles mucha suerte y, desde luego, que Dios los agarre confesados.
Twitter: @replicaalex

domingo, 22 de julio de 2012

El PAN en el hoyo



Por Alejandro C. Manjarrez
El Partido Acción Nacional está en el hoyo. La razón de su arribo a este estamento es, sin duda, la ineptitud política de sus últimos dirigentes cuyo vínculo con el pasado (su esencia e historia) sufrió el cambio generacional, relevo que llegó acompañado de la soberbia o, en el caso de Gustavo Madero, de las pocas luces intelectuales ocultas detrás de la máscara utilizada por aquellos que se dicen herederos de la Revolución.
Ese efecto puso a los panistas en el deshonroso tercer lugar, afrenta que hubiese pasado desapercibida si no fueran gobierno.
En descargo del panismo poblano, al cual hoy me refiero, podríamos decir que hasta Puebla llegaron los efectos de semejante fenómeno, pero aderezados con el lastre del morenovallismo. Y menciono la “tara” porque el gobernador actúa como tal dado que controla todo, hasta, valga la exageración, el proceso digestivo de la dirigencia estatal.
Ante este panorama nada halagüeño para el futuro del PAN en Puebla, es fácil predecir lo que ocurrirá en el próximo año, cuando dé inicio el proceso que habrá de cambiar al Congreso Local y a los 217 ayuntamientos de la entidad. La de las candidaturas será pues una lucha de antología debido a la modalidad del tiempo del mandato en disputa, lapso que prácticamente incluye la elección de dos gobernadores: el de año y meses y el sexenal 2018-2024.
(Por sus implicaciones y repercusiones, los dos procesos de gobernador requieren analizarse por separado)
Lo anterior, o sea las elecciones del 2013, obligará a la dirigencia estatal a solicitar ayuda a su mandatario (no es ironía, que conste) si opta por negociar las alianzas con otros partidos. Esto porque yendo solo el PAN perdería la elección, igual que perdió la presidencial. Y aquí entramos a los terrenos de la especulación, digamos que razonada.
¿Qué partido aceptaría aliarse con Acción Nacional? ¿Cuál de sus aspirantes tendría el visto bueno del gobernador y al mismo tiempo la aceptación del o los partidos aliados? ¿Y qué pasaría si Moreno Valle apoya al candidato del PRI, obviamente a tras mano?
Son tres preguntas que a estas alturas deben responderse a partir de la obviedad política, que es el sello del poder en manos de Rafael Moreno Valle. Veamos:
El Panal podría aceptar la candidatura común con el PAN y el nuevo membrete que se llama Compromiso por Puebla. Tres partidos con un sólo candidato. ¿Quién? El que diga el Señor Gobernador, decisión que, paradójicamente, dependerá del candidato nominado por el PRI. Si es Enrique Doger Guerrero, por ejemplo, se le complicaría la vida electoral al PAN ya que el ex rector tiene muy buena relación con Rafael Moreno Valle. En este caso la única opción del panismo sería Fernando Manzanilla Prieto, cuyo parentesco político con el Señor de las grandes decisiones se combina con su ejercicio del poder, praxis que incluye el acercamiento y buenas relaciones con las dirigencias de todos los partidos.
Otro escenario lo conforman dos mujeres, Amy Camacho y Myriam Arabian. Empero, para desventura del panismo (el ultra y el maleable), sus dirigencias estatal y municipal tendrían que decidirse a contender sin los apoyos extra partidistas; es decir, irse por la libre y sin aliados, sobre todo en el caso de la ex colaboradora de Moreno Valle, hoy flamante delegada del gobierno federal. También se menciona a Patricia Leal en cuyo apellido lleva el estigma, marca que la ubica debajo de las prioridades del gobernador, en este caso Fernando Manzanilla.
¿Y el PRI?
A sus órdenes Señor Gobernador.
Sí, así será a pesar de que el presidente de la República sea Enrique Peña Nieto, un mandatario sui generis debido a que desde antes de rendir su protesta buscará legitimarse empezando por conquistar a los gobernadores de la oposición, Moreno Valle uno de ellos, tal vez el mejor identificado con él si de capacidades ideológicas hablamos.
Y aquí de nuevo aparece Fernando Manzanilla Prieto: de los morenovallistas, el Secretario General de Gobierno es el más cercano al grupo que llegará al poder nacional. Aunque ya se ha dicho creo necesario repetirlo: Luis Videgaray, el próximo hombre fuerte de Los Pinos, fue su compañero en el ITAM y también en Harvard, circunstancias que los unieron en eso que se llama amistad a prueba de distancias partidistas.
Así o más claro.
Twitter: @replicaalex

jueves, 19 de julio de 2012

120 años de Gilberto Bosques Saldívar

Gilberto Bosques Saldívar. 1922

Por Alejandro C. Manjarrez
En cada aniversario de Gilberto Bosques Saldivar, recuerdo sus palabras pronunciadas con voz calma, tersa y sabia: “Estoy preocupado por los poblanos. El gobierno aún no les corresponde”.
Don Gilberto tenía noventa años el día en que le escuché decir esas y otras frases. Fue cuando me pregunté: ¿sabrá la nueva generación de políticos lo qué hizo Gilberto Bosques para ser considerado como una persona extraordinaria, de inteligencia brillante y un singular sentido de fraternidad? ¿Se habrán enterado de su vocación por la justicia, así como de su extraordinaria cultura y sensibilidad social, cualidades que lo convirtieron en el paradigma y en referente para cientos de miles de personas? ¿Conocerán las historias de dignidad y humanismo que respaldan su fama en el mundo?
Supuse que no. Y por ello una y otra vez reproduje parte de su vida, misma que hoy repito y esbozo:
Siendo estudiante de la Normal, participó con Aquiles Serdán. Posteriormente se incorporó a la Revolución.
En 1917 resultó electo para el Constituyente de Puebla.
Se unió al movimiento en favor de Adolfo de la Huerta. A la derrota de éste fue perseguido por Álvaro Obregón, circunstancia que le obligó a salir del país. Meses después regresó.
Dirigió El Nacional, entonces órgano del PNR, periódico en cuyas página se vertían críticas  y señalamientos al gobierno y a los políticos en el poder.
Dejó el país para convertirse en un referente del humanismo internacional: salvó a más de 40 mil personas cuando fungió como cónsul general de México en Francia. De ahí la gratitud y el homenaje permanente que se le ha venido haciendo en diferentes partes del mundo, reconocimientos que prevalecerán en tanto existan los descendientes de judíos y españoles republicanos cuyos padres, abuelos o tíos formaron los primeros eslabones de la cadena sin fin que pudo construirse gracias a labor de Bosques.
Decidió concluir su vida diplomática precisamente en Cuba, donde estuvo seis años con Batista y cinco con Fidel Castro. Tomó la determinación de retirarse del servicio diplomático, justo el día que Gustavo Díaz Ordaz fue electo Presidente de la República. No quiso formar parte de aquel gobierno.
¿Por qué tuvieron que pasar varias décadas para que en Puebla se le reconociera su labor social, humanitaria, humanista, cultural y política?
La injusta indiferencia
Durante años prevaleció el veto que en su contra dictó Maximino Ávila Camacho, el general que llegó a ser gobernador gracias a que Lázaro Cárdenas solicitó a Bosques que no hiciera el reclamo legal por su triunfo en la elección que lo hizo candidato al gobierno de Puebla. “Tengo un fuerte compromiso con él”, le dijo y al mismo tiempo pidió su comprensión y amistad.
Pasaron varias décadas y hasta 1987 se reconoció la labor diplomática de este poblano singular: su nombre fue inscrito en los muros del Congreso Local donde, con su voz calma, tersa y sabia Bosques dijo a los diputados:
“Ya como ustedes ven, soy un hombre a quien todas las cosas empiezan a dar rostros, señales de despedida... Nací en Chiautla, en una risueña casa inclinada sobre un flanco de la barranca del ojo de agua; es decir, nací en la entraña misma de aquella villa.... Lo recorrí todo... Entonces creo que me impregné de todo el vigor, el pluvio, la elocuencia, la palabra del agua y de las montañas... Después estuve en esta ciudad (Puebla) como estudiante. Y aquí acabé de formarme por la virtud mágica de una ciudad como ésta. Ciudad hermosa, ciudad prócer, ciudad en aquellos días límpida como ahora, con una atmósfera y una transparencia que solamente he encontrado en alguna parte de Europa... Aquí me formé en la lucha estudiantil, de esfuerzo, de trabajo y más tarde por el esfuerzo y por la causa del pueblo...”
Manola Álvarez Sepúlveda, diputada y promotora del reconocimiento, presidió esa sesión solemne. Mariano Piña Olaya, el gobernador, no asistió y su lugar fue ocupado por Guillermo Pacheco Pulido, presidente municipal de la ciudad capital del estado.
En 1994, el Congreso local publicó su libro Artículos, conferencia y discursos. Ya no pudo asistir; sin embargo, envió un mensaje video grabado. Manuel Bartlett gobernaba la entidad.
Dieciséis años más tarde, en 2010, el mismo Congreso poblano reeditó el libro mencionado con parte de los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana y Bicentenario de la Independencia. El día del homenaje acudió el mandatario Mario Marín Torres debido, supongo, a la enjundia legislativa de la diputada Rocío García Olmedo, presidente de la Comisión Especial de Apoyo a los Festejos.
El pasado miércoles, los diputados replicaron los homenajes del Congreso local a don Gilberto, con una novedad: la directriz del gobierno de Rafael Moreno Valle, cuya presencia en el acto tuvo un alto sentido políticodiplomático: en la ceremonia se hizo un reconocimiento a los poblanos que han sido embajadores y se entregó a su hija Laura Bosques Manjarrez un folleto, casi opúsculo, que quiso ser ensayo.
Vienen a cuento estas líneas porque hoy, 20 de julio de 2012, Gilberto Bosques Saldívar cumpliría 120 años de edad. Y allá, en la dimensión donde se encuentre, estoy convencido de que sigue preocupado por los poblanos y por la respuesta de su gobernador.

Twitter: @replicaalex