domingo, 3 de marzo de 2013

Y Moreno Valle la libró


 
Por Alejandro C. Manjarrez
Forbes la catalogó como la mujer más poderosa de México (2012). He aquí las razones:
Ella había manejado varias elecciones incluida la presidencial que ganó Felipe Calderón Hinojosa. Intervino asimismo en la entronización de 16 gobernadores del país. Encabezaba al sindicato más poderoso de América Latina. Durante años la cortejaron presidentes y líderes políticos de chile, de dulce y de manteca. Creó su propio partido y cooptó políticos de buen nivel. Hizo diputados y senadores a sus amigos, compañeros y familiares. Y al final, en un acto de soberbia o sobreestima, que es casi lo mismo, con sus 68 años a cuestas, se opuso a la Reforma Educativa retando así al poder presidencial. La respuesta no se hizo esperar y fue sorprendida por el terrible “zape” que hoy la tiene encarcelada, desprestigiada, satanizada, más enferma y mucho más “apestada”.
Ocurrió lo que siempre sucede cuando la ley alcanza a los políticos: la dama en cuestión fue abandonada por casi todos sus “amigos”, excepto algunos como el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, el político cuyo proyecto a futuro (buena parte de él) se sustentaba en el apoyo irrestricto del magisterio nacional, en este caso representado por su presidenta vitalicia.
Chueco o derecho, Elba Esther Gordillo Morales ya forma parte de la historia y de las anécdotas de nuestra patria. En esos sus claro-oscuros predominan los nubarrones negros, pero también aparece un hecho que para ella, a pesar de su tragedia personal, debe ser alentador. Me refiero a la actitud de sus amigos (apunte al mandatario poblano), los cuales, dadas las circunstancias que menciono en el primer párrafo, probaron que la traición no encaja en su concepto de amistad.
Convulsión en Casa Puebla
Rafael Moreno Valle estuvo varias horas bajo la lupa de periodistas y analistas políticos. En varios medios —incluido Televisa y Milenio Televisión se le mencionó como el gobernante más cercano a la Maestra. A partir de estas referencias todo parecía indicar que Moreno Valle iba a trastabillar o a equivocarse presionado por el acontecimiento y la forma en que éste sucedió (hubo un operativo nacional e internacional —aviones, espías, colas y guardianes especiales— para seguir, vigilar y aprehender a la señora Gordillo). Empero, el mandatario no sólo resistió sino que también asimiló el infortunio de su amiga sin traicionarla o negar su cercanía amistosa.
Trascendió que lo de Elba Esther produjo en Moreno Valle uno de los golpes existenciales más fuertes de su vida pública. Esa llamémosle crisis debe haber encendido los focos rojos y la alarma de Casa Puebla, luces y escándalo que pusieron en estado de shock a los miembros del gabinete morenovallista, por cierto dos de ellos amigos cercanos de la profesora Gordillo Morales.
¿Qué va a pasar?, supongo que se preguntó el equipo de primer nivel. ¿Cómo enfrentar este descalabro? ¿Cuál debe ser la declaración para abordar el tema? ¿De qué forma responder a los señalamientos, algunos con intenciones malévolas, oportunistas e incluso revanchistas?
¡Vaya soponcio!
Es obvio que hubo todo tipo de propuestas y opiniones para abordar este súper follón. Sin embargo, lo que vimos fue lo que al final del día prevaleció: una respuesta en apariencia simple basada en la amistad, comentario que de alguna manera atemperó los efectos del complicado trance político. Por ejemplo: apareció en El Sol de Puebla la declaración del mandatario poblano sobre el tema. En ella aludió a su amistad con la Maestra Elba Esther Gordillo Morales, aprecio que, él lo sugirió, nunca habrá de negar. Esto aminoró la presión. Y los comentarios en principio dirigidos empezaron a bajar el tono local para resaltar el conflicto en el magisterio nacional y el barullo que provocó el acto de poder protagonizado por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Quizá se haya preguntado el lector: ¿La actitud de Moreno Valle será la correcta? ¿Hablar de la amistad es una forma de justificar su cercanía?
Yo creo que sí. Finalmente responde a su forma de pensar, talante que bosquejó en el periódico referido, palabras que confirman lo que dijo a la revista Réplica en el 2009. En aquella entrevista habló de sus amigos y citó a Elba Esther como uno de ellos. Los otros fueron Fernando Manzanilla Prieto, Marcelo García Almaguer, Cabalán Macari y Roberto Moya. También expuso su criterio sobre la traición, mismo que enseguida transcribo:
 Lo que me molesta es la traición, el juego sucio, el incumplimiento de acuerdos. Para mí en política los acuerdos valen todo. La palabra empeñada se tiene que cumplir…”
La crisis pasó
Dado el tono de la denuncia contra la Maestra, la lógica indicaba que su red de amigos y ahijados iba a sufrir el efecto dominó. Empero, no ocurrió semejante debacle porque la acción legal emprendida por el gobierno federal, quedó como si fuese un “ataque selectivo”. De ahí que no hubiera daños colaterales y que la estructura federal cuidara las formas, precisamente para no causar problemas en el ámbito político, alteraciones que sin duda se le hubieran revertido. De una u otra forma Enrique Peña Nieto puso en la mesa el criterio de que la corrupción sólo se dio en el círculo laboral-sindical de la presunta delincuente. Hasta hoy ése parece ser el mensaje oficial.
Una semana después del batahola mediática nacional e incluso internacional, las aguas recobraron su nivel y bajó la presión en el ámbito de Rafael Moreno Valle. Lo único notable es la crisis elbista, que a lo mejor modifica el esquema del gobierno poblano: quitará de sus prioridades cualquier enlace o referencia al futurismo político que involucraba a Elba Esther.
Ahora permítame especular:
Rafael Moreno Valle podría dejar en hibernación lo del 2018 para avocarse de tiempo completo a los programas estatales. A final de cuentas todavía le quedan poco menos de cuatro años para dar solidez a su trabajo de gobernante. Si así fuere, su equipo operaría para que la próxima legislatura y los ayuntamientos a renovar “compren” el proyecto del gobierno morenovallista. Puede ser si partimos de que durante cuatro años ocho meses, los próximos alcaldes y diputados gobernarán acompañados de dos mandatarios, el actual y el efímero.
Por eso es que digo: y Moreno Valle la libró.
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