jueves, 11 de septiembre de 2014

Rafael Moreno Valle, ¿avergüenza al PAN?



Manola Álvarez Sepúlveda 
                                                           
El plazo se cumplió y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió su recomendación sobre el caso Chalchihuapan.  El sentido de la misma fue reconocer lo que la prensa independiente había documentado: que la policía poblana hizo uso excesivo de la fuerza al dispersar la manifestación que exigía un dialogo con las autoridades para recuperar el Registro Civil en sus comunidades. Y más:

Que los policías usaron armas no letales en contra de los pobladores de Chalchihuapan, violando las disposiciones de su utilización para no causar la muerte a los receptores de su agresión.

Que no fueron balas de goma, sino cilindros metálicos de gases lacrimógenos, lanzados en forma directa y casi a quemarropa: más de 400 cartuchos estaban tirados en el área de la confrontación. Y desde luego uno de estos cartuchos fue el que causó la muerte del niño José Luis Tehuatlie. Que el secretario de Seguridad Facundo Rosas, estuvo siempre a cargo del operativo y que obstruyó la investigación negándose a entregar información y desde luego que el Procurador Carrancá fue cómplice en la violación de los derechos humanos, del derecho a la libre expresión y a la vida ya que nunca se ocupó de las víctimas. ¿Y Rafael Moreno Valle? ¿Alguien podrá creer que no le solicitaron su autorización los encargados de la Seguridad y procuración de Justicia?  

Sin contar con los elementos científicos de la CNDH, los periodistas independientes de Puebla lo habíamos manifestado. Se tenía preocupación porque los tentáculos económicos y de influencia del Gobernador Moreno Valle hicieran que el presidente de la Comisión saliera con que sí fue una onda expansiva del cohetón que lanzaran los manifestantes lo que mató al menor. No fue así afortunadamente. La recomendación incluyó la obligación para el Ejecutivo de fincar responsabilidades a sus subordinados, pedir disculpas a los afectados (lo que seguramente no hará), cuidar que no se repita una situación igual y crear una fiscalía especial para investigar los delitos que cometieron los policías y sus jefes. Esto último, que al parecer lo tenía preparado, lo hizo tres horas después encargándole a Juan Pablo Piña la responsabilidad de “vigilar” que las instituciones cumplan con la recomendación y las indicaciones del fiscal especial, José Antonio Pérez Bravo, colaborador del entonces presidente Felipe Calderón.

En caso de que no se cumpla en forma total, la CNDH presentaría ante el Senado una solicitud de juicio político contra Moreno Valle.

Como habíamos comentado, su pésimo control de daños llevó a Moreno Valle a fabricar una gran estrategia mediática --con cargo al erario público, claro-- para tratar de vender la ridícula idea de la onda expansiva, creatividad que ahora se le revertirá tanto a él como a la prensa afín, la misma que se regodeó con los supuestos dictámenes de la Policía Federal.

Onda expansiva
¿Y ahora que dirá Gustavo Madero? ¿Repetirá que el PAN enfrenta a una prensa dispuesta a poner en las primeras planas trascendidos de acusaciones sin denuncias, delitos sin testigos ni testimonios, cobardes difamaciones sin voz y sin rostro para alimentar esta política del espectáculo y de la trivialización?

Los sucesos protagonizados por sus militantes no sólo no han sido desmentidos por el dirigente, sino que sólo se queja de que los medios se ocupen de ellos, por ejemplo: la fiesta con mariachis en la sede del Senado, organizada por el coordinador Preciado; la fiesta con bailarinas de los diputados panistas en Puerto Vallarta; o Fernando Larrazabal y los casineros; o los jóvenes nazis de Guadalajara; o los ex asambleístas y funcionarios de la Benito Juárez detenidos y sujetos a proceso en Brasil por lesiones graves; o la última reunión de sus senadores donde se acusaron de intentos de sobornos. Lo trascendente de sus actividades es la hipocresía ya que se han ostentado como representantes de la honestidad, de la integridad familiar y de la doctrina cristiana.

A todos estos casos se suma el del gobernador responsable del asesinato de un niño, por haber establecido la Ley Bala y declarar que se debería de aplicar todo el peso de la ley para evitar los bloqueos a las vialidades, órdenes que ejecutaron sus subordinados. Y la del gobernador de Sonora que construyó una presa dentro de su rancho y ahora, para evitar ser sancionado, recurre a expulsar a los delegados federales de su entidad.

Ante tal temporal nos preguntamos: ¿qué le aconsejará su comunicador, que por cierto es también el encargado de la imagen de Moreno Valle?


alvarezenriqueta@hotmail.com

domingo, 7 de septiembre de 2014

Moreno Valle y su pacto con el chamuco (Balance obligado)



Ni los negocios deben llevar a la política, ni la
política a los negocios. La mezcolanza es hiriente.
Jesús Reyes Heroles

Por Alejandro C. Manjarrez
El gobernador de Puebla aprendió en Estados Unidos las estrategias para tener éxito en la vida. Le enseñaron a venderse valiéndose de los encantos que forman parte de la mercadotecnia política. Tomó el “brebaje“ ése que le administran a quienes deciden pensar en inglés y manejar su vida pública dispuestos a congraciarse con los intereses de los hombres del capital que, además, son sus intereses. Supo cómo relacionar al gobierno con los negocios. Pudo, por qué no, haberse convencido de que es mejor el sistema que privilegia el interés particular, al nuestro cuya esencia se basa en beneficiar a la mayoría social.
En esto último podría estar la falla que tantos corajes le ha hecho pasar el pueblo y viceversa. Ello debido a que su formación es producto del sistema norteamericano cuya Constitución protege los intereses económicos de la clase mercantil-capitalista. Vea usted:
Los padres fundadores de Estados Unidos pensaron en que el hombre estaba hecho a imagen y semejanza de Dios y que por ello, como Dios, era absoluto; que no se le podían conceder ciertos derechos ya que nació con ellos; y que esos derechos eran ilimitados, soberanos y no enajenables.
La diferencia de la Carta Magna de México está, como bien lo sabe el lector, en que el sentir del pueblo fue interpretado por los constituyentes de 1917 para dar a la nación una Ley que, al privilegiar el interés de las mayorías, conciliara su diversidad cultural basándose en la división de poderes y la democracia. Ya habíamos pasado por muchas arbitrariedades empezando, verbigracia, por el apartheid (los barrios) que los españoles fundadores establecieron en Puebla al ubicar a los indígenas fuera de la traza urbana; no querían “contaminarse“.
Gobierno a modo
Con estos antecedentes resulta comprensible el desbarajuste social provocado por el gobierno de la entidad cuyo gobernante supuso que el pueblo apechugaría las decisiones del poder tal y como sucedió en la época del despotismo ilustrado. Con base en ello, supongo, el mandatario planeó el futuro de Puebla (su porvenir) rodeándose de los fuereños que le ayudaron a implementar las siguientes acciones:
Escoger a quienes deberían formar la mayoría del poder Legislativo. Una vez consolidada esta selección, acondicionó las leyes que le facilitarían la participación en el estado de los hombres dedicados a hacer buenos negocios. Al mismo tiempo envió al Congreso local iniciativas que, una vez legisladas, le permitieran asegurar la oferta que atrae inversionistas como —por citar una de esas acciones— el pago de renta y abono a capital por 10, 15, 20 o más años a quienes, entre otras obras, construyeran centros de “acopio burocrático“ bajo el esquema PPS. Me refiero a las “tiendas ancla“ diseñadas para “jalar“ todos los servicios públicos (el Registro Civil, verbigracia). Antes había puesto su empeño en manejar directamente o a tras mano a los dirigentes estatales de varios partidos políticos: a unos los “maiceó“ y a otros —valga la metáfora— los agarró del escroto aprovechando las acciones que perpetraron sustentados en la corrupción, digamos que institucional dado que ocurrió dentro de la burocracia dorada de su tiempo.
El polvorín
Como había que redondear lo que parece un gran negocio para quien sabe quién, sus diputados aprobaron las expropiaciones fast track bajo el argumento de propiciar el desarrollo de Puebla al quitar de la ley las limitantes que incomodaran a los comerciantes del poder (y desde luego la aprobación de la “Ley Bala“). Al mismo tiempo se llevó a cabo una multimillonaria derrama económica para convertir a Puebla en una Disneylandia quitándole su dignidad y señorío, inversiones ofensivas para los habitantes de las comunidades sumidas en la pobreza producto del abandono gubernamental, principalmente. Llegaron (o fueron invitados) personajes cuyos negocios y fortuna en algunos casos están vinculados a gobernantes que hicieron del Estado mexicano una fuente de riqueza personal y/o intermediaros de contratos y concesiones deshonestas.
Todo marchaba conforme a lo planeado hasta que tronó el cohete y sus chispas incendiaron el polvorín, circunstancia que no figuraba en el manual de operaciones de la política, en este caso la chicharronera; a saber:
Se alebrestó el Pueblo manifestándose en su contra. Salieron a la luz pública las persecuciones legales contra representantes de las comunidades ofendidas, varios de ellos líderes sociales. El gobierno perdió el control político. Algunos sectores de la sociedad endilgaron al mandatario la fama de represor. Se privatizó el agua con la visión empresarial de convertir el líquido en dinero. Fueron instaladas cámaras en las principales vialidades, no para regular la circulación, sino como redondear un buen negocio de cuates. Le quitaron el registro civil a las juntas auxiliares, acción que produjo la protesta donde los granaderos del gobierno mataron a un niño. La prensa critica reprodujo y analizó la chabacanería gubernamental.
Sus colaboradores echaron a volar la imaginación decididos a justificar lo injustificable. El balance no le favoreció. Los dislates políticos propiciaron que se perdiera una buena parte de sus pluses. Bajó el tono de la imagen que lo presentaba como uno de los probables candidatos a la presidencia de México. En fin…
A pesar de todo ello y de las notas en su contra publicadas en la prensa crítica local y nacional, el gobernante (que por cierto ya se había librado de los nocivos efectos del “coletazo“ que produjo el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, su madrina y benefactora) se mantuvo inhiesto y sin despeinarse ni perder su cautivadora sonrisa (cuando menos en público). E hizo lo que nunca en su vida había hecho, en este caso para recuperar su prestigio político: acercarse a los niños.
Después de analizar estos llamémosle contrastes así como sus efectos, llego a concluir que Rafael Moreno Valle pudo haber “firmado“ una carta intención con el chamuco (versión pueblerina del diablo), razón por la cual lo tendremos en Puebla hasta el final de su mandato. Y esto, que conste, para beneplácito de la prensa crítica y en beneficio de los periodistas orgánicos. Cosas de la vida.

@replicaalex

sábado, 23 de agosto de 2014

Miguel E. Abed, historia breve



Por Alejandro C. Manjarrez 

—¿Usted cree que mi hijo podrá manejar este avión.

—Ahora está al mando don Miguel.

—Entonces dígale a Jaime que lo pagaré en 30, 60 y 90 días. Ando un poco apretado.

El que esto escribe acompañaba a don Miguel E. Abed en el vuelo demostrativo de una nave Piper modelo Navajo. Éramos los únicos pasajeros del avión de 12 plazas. Lo piloteaba Jaime Sitja y llevaba como copiloto a Miguel, el hijo mayor del industrial esposo de Gloria Shekaiban. 

Se hizo la operación y yo tuve el privilegio de conocer al textilero que dio prestigio a la industria en Puebla debido a su calidad humana y visión financiera. Aquel viaje me acercó a la familia del  patriarca: Gloria, su esposa, y sus hijos, Miguel, Julián, Gloria y Alberto. Así me enteré de las peripecias que hizo don Miguel para evitar que Gloria le fuera secuestrada por Maximino Ávila Camacho.

—Que bella mujer le acompaña Abed. Hágame el favor de llevarla a mi casa para que nos conozcamos mejor. Ya sabe usted que los socios se comparten los bienes y espantan los males.

Estas palabras que repito de memoria, cimbraron a don Miguel enamorado ya de Gloria. No lo pensó dos veces y el industrial decidió "desaparecerla" de Puebla para evitar que Maximino pudiera dar con ella. Pasaron varios dias sin que el gobernante platicara con Abed, como le llamaba. Sin embargo, la petición-sentencia seguía vigente. Dos meses más tarde el temido socio de los principales ricos de la entidad reclamó a don Miguel:

—Qué pasó socio. ¿Dónde está la belleza que quedaste de traer?

—Ay, señor gobernador —respondió Abed con la congoja reflejada en el rostro—. Alguien se la robó. Me dijo un paisano que se la llevaron a Líbano. Fue un comerciante árabe. Creo que hasta se casó con ella.

Maximino vio a su socio con los ojos de la duda. Debe haber hecho su propio balance financiero y prefirió olvidar a la mujer para no alterar aquella conveniente relación que, obvio, le daba mucho dinero.

—Mire Abed —soltó el atrabiliario gobernante— confio en usted y por esta ocasión le creeré. Pero si me entero que he sido engañado sepa que lo echaré de menos...

Don Miguel ya había considerado esa reacción (conocía bien a Maximino) y por ello compró en secreto la residencia en Lomas Virreyes que —me dijo doña Gloria— hizo las veces de una lujosa prisión con todas las comodidades soñadas. "Durante años fue un jaula de oro", se quejó después de que su marido dejó este mundo llevándose el dolor de la traición fraguada por los hijos del primer matrimonio, los Bueno que —decía el industrial— resultaron los malos.

Años después, cuando don Miguel sentía que le quedaban pocos días de vida, le pidió a Gustavo Díaz Ordaz que él fuera el interventor de su herencia. El entonces presidente encargó el asunto a Joaquín Cisneros, su secretario particular. "Los Bueno, que son los malos, obligaron a don Miguel a firmar un testamento donde ellos mismos se declararon herederos universales —dijo el Presidente—. Hágase cargo e impida que se cometa esta arbitrariedad. Tiene usted todo mi apoyo y autoridad".

Murió el benefactor de muchos políticos e inició la batalla legal por la herencia. Cisneros intervino como representante oficioso del gobierno mexicano en ese entonces representado por Gustavo Díaz Ordaz. "Tienen dos alternativas —amenazó el secretario particular con la frialdad tlaxcalteca exacerbada por el poder— se olvidan del patrimonio que dejó su padre o se enfrentan al poder del Estado mexicano. El Presidente fue enterado por su propio padre del deleznable acto que ustedes llevaron a cabo aprovechándose de la enfermedad de don Miguel..."

Una vez más funcionó la teocracia mexicana en los Abed Shekaiban: recibieron el legado de su padre, dinero y bienes que formaron otras historias con incidencia en Puebla.

Pero esa son, en efecto, otras historias...

@replicaalex
acmanjarrez@hotmail.com

miércoles, 20 de agosto de 2014

Prensa, poder y soberbia


 
Por Alejandro C. Manjarrez
Después del alboroto mediático causado por la peregrina acción policiaca en San Bernardino Chalchihuapan, operativo que mató a un niño e hirió de gravedad a varios adultos, Rafael Moreno Valle cambió su proyecto de comunicación. Quizá supuso que con una barnizada cubriría las desportilladas que a su imagen produjo la burrada consistente en menospreciar a la prensa local. E instruyó a su equipo de comunicación para que compraran espacios (de preferencia nacionales) y cooptaran a los periodistas utilitarios con el fin de que éstos atemperaran el impacto de la prensa crítica de casa. Ello además de echarle montón a los medios digitales y a las redes sociales y a los periódicos afines y a los noticiarios de radio y televisión, negocios cuyas finanzas rebasan el punto de equilibrio, precisamente con el ingreso que producen los convenios entre empresa y Gobierno.
Pero la reacción morenovallista resultó tardía y por ende infructuosa debido, entre otras razones, a lo irreversible de los hechos que rebasaron al gobierno; a saber:
a) El daño a las familias de San Bernardino que produjo una profunda, lamentable e imborrable huella, así como la solidaridad de los poblanos.
b) En la “Gran Nube” quedaron “archivados” los antecedentes de lo que fue una lamentable acción. Y
c) Las redes sociales, que son la fuente donde se nutren los periodistas y articulistas — nacionales e internacionales— registraron desde el impacto mediático de las “balas de goma” hasta el daño causado por los proyectiles de gases, las descargas de soberbia y los atentados a la inteligencia. Este fenómeno social llenó de rayones el retrato de autosuficiencia y capacidad de Moreno Valle, pintura elaborada y retocada por sus comunicadores utilizando el dinero del pueblo, lamentablemente.
El revire
Son tantos los agravios contra la prensa no orgánica, que lo ocurrido en esas aciagas horas se reprodujo como si fuese —ésa sí— una onda expansiva de grandes magnitudes periodísticas: bastaron unas cuantas horas para que Rafael cosechara lo que en tres años había sembrado con su estilo refractario (odios y menosprecio), talante por cierto ponderado e imitado por sus camaleónicos “asesores”.
Lo peor es que también falló la chambona estrategia de control de daños, misma que, insisto, no tomó en cuenta la inteligencia de los gobernados.
En fin.
Además de las ya enunciadas, hubo otras razones cuyo peso inclinó aún más la pendiente del camino trazado por Moreno Valle para llegar al 2018 fuerte, estable y con una gran parafernalia política. Ayer lanzaron los cohetes festivos (la propaganda institucional). Y hoy tienen que recoger las “varas” de esos fuegos artificiales. Por ejemplo:
1.- El desprestigio de los panistas adicionados a su proyecto.
2.- La respuesta del PRD que, entre otras reacciones, le hizo el feo a Luis Maldonado Venegas, el “mejor operador político” de Rafael. Diría don Facundo: al veracruzano le aventaron “piedras” mediáticas de “grueso calibre”.
3.- La actitud de Gustavo Madero, el principal beneficiado de la estructura electoral morenovallista —la misma que lo ayudó a reelegirse—, cambió sus prioridades para no aumentar el lastre que ya tiene el PAN, sobrecarga que incluye moches, “vatos bailarines y cachondos”, fuego amigo (grupo corderista), nazis trasnochados, derrotas electorales y fuga de militantes. Gustavo decidió acogerse a la sana distancia que supuestamente le permitirá llegar como aspirante cincho a la candidatura presidencial. “Calladito me veo más bonito”, pudo haber pensado para justificar su estratégico silencio y no involucrarse con la regada de tepache de su amigo y mecenas.
4.- Televisa dejó pasar sendos golpes basándose en la “libertad de expresión”, circunstancia que sin duda aumentó el costo de los nuevos convenios.
5.- Se hizo del conocimiento público la directriz y control que el Ejecutivo estatal ejerce sobre los poderes Judicial y Legislativo.
6.- Adquirió nuevo brío el antecedente del madrinazgo de Elba Esther Gordillo Morales, cuyo apoyo y espaldarazo para Rafael formó parte del chantaje electoral que apechugó el entonces candidato presidencial Felipe Calderón Hinojosa: como es bien sabido, Felipe ganó la presidencia y la Maestra obtuvo los seis años del poder fáctico que repartió entre sus ahijados, Moreno Valle el principal.
7.- La dirigencia del PRI nacional llegará al proceso electoral con la espada desenvainada y dispuesta a rechazar las negociaciones políticas planeadas y trabajadas por los operadores del gobierno poblano.
8.- Aumentaron los argumentos que usarán quienes sean elegidos para disputar las diputaciones a los candidatos designados por el Gobernador que, como sabemos, es “dueño” de los membretes PAN, Panal, Compromiso por Puebla, PSI y en un descuido hasta PRD.
9.- De ser políticamente necesario, el gobierno Federal podría hurgar en los contratos de obra pública (PPS), operaciones bajo las cuales se han construido edificios sin “pedir un peso prestado”. Supongo que buscaría algo que vincule a funcionarios del gobierno de Puebla con los grupos financieros donde podría haber socios que en su poder de seducción incluyan las dádivas ilegales.
10.- Animados por la rebeldía que ha manifestado el pueblo, la mayor parte de los alcaldes se quitaron las bridas que les pusieron los burócratas de Casa Puebla cuyo estilo raya en la extorsión amparada en las siglas de la Contraloría, Secretaría de Finanzas y Administración, Congreso Local, Órgano de Fiscalización Superior y, obvio, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Puebla.
Este es el escenario digamos que lógico.
Sin embargo, existe la posibilidad de que falle esta lógica siempre y cuando Rafael Moreno Valle recapacite, ponga los pies en la tierra, cierre sus oídos al canto de las sirenas y abandone la megalomanía que sus apasionados aduladores fomentan y aplauden rabiosos. Cuenta con dos años y meses para lograr éso que sin duda sería una extraordinaria hazaña política que, por desventura, incluye la intención de establecer un maximato parecido al avilacamachismo.
Es cuanto, valedores.­
@replicaalex

lunes, 18 de agosto de 2014

El "feeling" de Moreno Valle



Por Alejandro C Manjarrez

A Mario Marín le encantaba salir en la foto rodeado de niños. Y a los niños les fascinaba convivir con el entonces poderoso gobernador viéndolo a los ojos gracias a que las estaturas eran similares. El llamado góber Precioso regalaba bicicletas y, aunque de tecnología obsoleta, también obsequiaba computadoras.

Ahora vemos a Rafael Moreno Valle en medio de chamacos sonrientes dispuestos a sacarse la selphie para aprovechar la tableta que éste les entregó. Lo malo de la instantánea está en que las expresiones del grupo contrastan con la fotografía de José Luis Tehuatlie publicada en las redes sociales, en muchos casos con la intención de destacar la insensibilidad demostrada por el mandatario.

Los tiempos cambian sí pero los hombres siguen siendo como han demostrado serlo a pesar que se pongan la máscara de la cordialidad.

Ojalá que los infantes de esta foto logren cumplir sus sueños que tal vez sean los mismos que tuvo José Luis antes de que un policía estúpido disparara el arma que le fue proporcionada por un superior, el que atendió las órdenes del jefe que, supongo, quiso quedar bien con Rafael Moreno Valle.

Ojalá

sábado, 16 de agosto de 2014

Para que no se olvide



Por Alejandro C. Manjarrez

Lector: a ver si recuerdas los nombres de los presidentes:

Hubo un presidente que recibió el golpe de zapatilla en la cara, puyazo asestado por una cantante vernácula que después fue senadora.
Gustavo Díaz Ordaz

Otro que hizo de Los Pinos algo parecido a la Roma antigua porque, como Calígula, nombró ministra a una de sus yeguas. Así llamaba a la dama cuyo trasero fue de antología.
José López Portillo

Uno más: el que cerraba el despacho durante las tardes para departir con sus cuates, todos achispados, anécdotas que ojalá algún día aparezcan en sus memorias prometidas.
Felipe Calderón

También tuvimos aquel mandatario que, so pretexto de probar sus autos deportivos, se escapaba por las noches para visitar a sus amantes. El mismo que preguntaba a subsecretario particular: ¿Qué toca hoy, viaje o vieja?
Adolfo López Mateos

Hubo asimismo el tipo que compartió con su mujer la Presidencia de México y una de las cabañas de Los Pinos donde el aroma a "sexo prohibido" contaminó a la República.
Vicente Fox

No podía faltar el presidente a quién le endilgaron tendencias homosexuales, razón por la cual alguno de sus colaboradores lo aprovechó para prevalecer en el poder y más tarde convertirse en parte del inventario político legislativo.
Miguel de la Madrid

Ya que se puso de moda la Reforma Energética, ahí está el presidente que instituyó la corrupción en México, incluyendo las concesiones a sus socios (o cómplices), la petrolera entre ellas. Alguien de sus íntimos se hizo millonario con las comisiones que le dejó la venta de petróleo al extranjero.
Miguel Alemán

Y el que creó a varios millonarios cuya fortuna forma parte de los medios de comunicación...
Luis Echeverría 

Y el que impulsó a quien posee uno de los capitales más importantes del mundo...
Carlos Salinas

Y el que se llevará a la tumba (como epitafio) su valemadrismo ante la matanza de indígenas perpetrada por su gobierno...
Ernesto Zedillo

Y el que dijo que hacia más daño el escándalo que el pecado y por ello oficializó la impunidad...
Adolfo Ruiz Cortines

Diría el ranchero metido a político: El que no salpica... se seca.

acmanjarrez@hotmail.com
@replicaalex

martes, 5 de agosto de 2014

Moreno Valle y los cochinos


 
Por Alejandro C. Manjarrez
“El poder es un instrumento para servir a los que menos tienen. Somos personas ordinarias que si nos unimos podremos hacer cosas extraordinarias”.
La frase no pertenece a Barack Obama. No. De ninguna manera.
Es del acervo de Rafael Moreno Valle Rosas, gobernador del estado donde —diría uno de sus fieles subordinados e hijos putativos de Goebbels— las ondas expansivas de las fiestas de pueblo han causado más daños cerebrales que las piedras de grueso calibre, o las balas de goma, o los cartuchos de bombas lacrimógenas caducas.
Aquellas palabras de Rafael, que por cierto se las fusiló el marido de Michelle, me obligan a preguntar:
¿Y entonces qué diablos pasó?
¿Dónde quedaron los que menos tienen?
¿Se habrá referido a los granaderos que unidos hacen cosas extraordinarias como —por citar algo trágico— causar lesiones de muerte a las personas ordinarias, trátese de niños, mujeres o ancianos?
Lo único que se me ocurre para responder a mi daimon (sin relación con el de Aristóteles), es que algún brujo malévolo reprodujo la efigie del góber en un muñeco de trapo con la intención de hacerle vudú político. Y que en cierta noche oscura, rodeado de hogueras, en medio de cánticos afroamericanos y bailongos brasileños, el hechicero en cuestión convocó al chamuco antes de encajar sus alfileres en las nalgas del espantajo ése que es una burda reproducción de Rafael. Y que, además, el rito de marras produjo el desbarajuste o desmadre político que vive la angelical Puebla.
No hay de otra…
Bueno, tal vez haya de otra:
Que el fenómeno social poblano haya producido una especie de metamorfosis kafkiana, mutación que afectó la imagen del gobernante (antes cordial y sonriente) transformándolo —diría mi abuelita, también inventora culinaria— en el chamaco alebrestado que decidió poner en práctica algo parecido a un bullying socio-político. La intención: castigar y someter a los poblanos ordinarios para, de ciudadanos con voz y voto, convertirlos en súbditos atolondrados, dóciles y mudos.
Este mi desvarío que atribuyo a las ondas expansivas de los cohetones lanzados el pasado 3 de mayo durante el festejo de los albañiles (la Santa Cruz), me obliga a reflexionar sobre los hechos difundidos en la prensa nacional e internacional para contrastarlos con el discurso de nuestro satanizado mandatario.
De esa llamémosle confrontación de ideas entre mi sombra y yo (plagio a sor Juana), concluyo que Moreno Valle ha sido víctima del cultivo yucateco a cargo de sus colaboradores, mismo que —valga acotar— converge con los requiebros o galanteos que suelen formar parte del bagaje común en el zalamero huele pedos (perdón por lo de zalamero):
“Es un complot de los periodistas, jefe. Su atractivo despertó la envidia de la gente mediocre”. “La intención de los cabecillas de grupos de presión sin representatividad social, es desprestigiarlo”. “Ha incomodado a sus adversarios políticos y estos pagan para que le peguen”. “No haga caso, son camarillas que obedecen al PRI en decadencia”. “Se trata de marinistas que tiran la piedra y esconden la mano”. “Lo atacan porque les cerró la llave de las arcas públicas”. “Las protestas son producto de la manipulación de los corruptos del sexenio pasado (subrayo “pasado”). “El plan fue concebido en el PRI nacional”. “Ignore a sus detractores; cobran por pegarle”. 
En fin. El catálogo de lisonjas es tan amplio y largo que formaría “el vértigo del etcétera” (Umberto Eco dixit), tanto o más que la imaginación y/o necesidad de los complacientes servidores públicos cuya presencia en Puebla obedece a un proyecto financiero personal que, aunque usted no lo crea, incluye (hay que cuidar el hueso, faltaba más) los oportunos consejos sobre cómo recular para quitarle fuerza a los errores burocráticos.
No te arrugues cuero viejo…
Gracias, pues, al mimetismo de los fuereños (al estado que fueres haz lo que vieres), pudo haberse escuchado en Casa Puebla el reverberar de una voz ordinaria (por vulgar) pero de confianza: “La cagaste mi góber. Ahora tenemos que encontrar al chivo o chivos expiatorios cuya zalea sirva para forrar los tambores cuyo retumbo acalle las protestas sociales.”
Y sí, cual onda expansiva, los ecos de aquellas expresiones cortesanas impactaron el cerebro del gobernante cuya mirada sigue fija en el águila del nopal posada sobre el trono republicano. De ahí que Moreno Valle reculara volteando a ver a don Facundo Rosas2 (sin parentesco con él). Supo que este policía podría ser la solución al conflicto local, a estas alturas convertido en problema nacional. Sus antecedentes, por ejemplo, o el personal bajo su mando en la Secretaría de Seguridad Pública, le ayudarían a poner en práctica algún sacrificio burocrático.
Una vez tomada la decisión cuyo tufo se parece al de los chivos de Tehuacán, Rafael sacó a relucir su convincente histrionismo empático para mostrarse acongojado por los lamentables hechos ocurridos en Chalchihuapan. E inició así la sesuda estrategia consistente en combatir el efecto mediático causado por el fenómeno físico de los cohetones, las granadas de gas lacrimógeno y los atentados a la inteligencia de la sociedad.
Puerco, cochino, cerdo y marrano
Seguramente el lector sabe que Puebla fue famosa por su dehesa boyal. Abundaban los mamíferos artiodáctilos, ganado que dio popularidad a la industria del jamón, las carnitas, el chorizo, los cueritos, las patas en vinagre y los chicharrones. Por ello decían que los poblanos comíamos cuatro platillos refiriéndose precisamente a los sinónimos del porcino. A esto podría atribuírsele las pruebas científicas y/o peritajes que tuvo a bien realizar el abogado Juan Pablo Piña Kurczyn para demostrar —legalmente claro— el daño que produce en la cabeza humana las ondas expansivas de los cohetes y cohetones. Si viviera, Ripley estaría hecho bolas, igual que el naturalista Charles Darwin. O encabritados los judíos que, para protegerse de la persecución española, decidieron huir de la península ocultándose en Puebla donde rompieron su dieta exenta de ese tipo de carne: había que simular y sacrificarse comiendo cochinita pibil o en pipián, para así salvar el pellejo.
Bueno, el caso es que Piña (hoy premiado con un hueso rafaeliano) utilizó varias cabezas del chancho chicharronero hasta encontrar la justificación que después sirvió al procurador Víctor Carrancá. Lo malo es que no convencieron ni siquiera al mandatario poblano que tuvo que tragar camote antes de salir a decirnos lo que apunto líneas arriba: que su gobierno investigará a los uniformados hasta encontrar al culpable de la lamentable muerte del niño José Luis Tehuatlie Tamayo.
Sea lo que fuere, es obvio que a Rafael Moreno Valle le cayó el veinte y recordó que el poder es un instrumento para servir a los que menos tienen, y no —como lo acostumbran sus subordinados— para vernos la cara de pendejos.
@replicaalex