martes, 21 de agosto de 2012

La anáfora del narcotráfico


Por Alejandro C. Manjarrez
Leí que publicó el Globo (Brasil) sobre Marcos Camacho, alias Marcola (dicen que fue una entrevista ficticia), y coincidí en lo toral de ese “invento”: el problema del narcotráfico parece no tener solución ya que el gobierno –el que sea– se enfrenta a una empresa multinacional cuyo capital suma miles de millones de dólares, organización que se nutre de la pobreza cuyo crecimiento es exponencial.
Después de analizar la fantasía que le endilgan a Camacho, yo también eché a volar la imaginación para, a través de Herminio Benito Cruz y Tlacuilo, gobernador novelado, sugerir la forma de resolver el problema a pesar de que, como supuestamente lo dice el capo, la propia idea de solución sea un error, como el que forma parte de mi novela: Corrupción, divino tesoro.
Resumo, pues, el episodio de mi invención:
Víctima del insomnio, Herminio se refugia en su despacho. Lo único que escucha es el croar de los sapos que parecen festejar el chaparrón que durante esa noche cayó del cielo horadado por una impresionante tormenta eléctrica. Consulta su reloj: son las 2 de la mañana. Busca en el librero algún libro y lo que encuentra es el diario de su asesora, la más hermosa e inteligente de sus colaboradoras. En ese momento se acuerda de que María de la Hoz lo había olvidado y que él mañosamente lo escondió entre los libros con la intención de hacerle una broma y, si acaso no lo reclamaba, leerlo a hurtadillas para descubrir los secretos de su bella María. Nunca imaginó que lo leído esa noche le prolongaría la vigilia y la angustia hasta el último día de su gobierno, gracias al asedio del crimen organizado.
He aquí el texto de María de la Hoz leído por el gobernador, lista de ideas basada en la anáfora:
¿Cómo acabar con el narcotráfico?
Se requiere de muchos miles de millones de dólares para invertirlos con honestidad e inteligencia en programas elaborados por especialistas honestos, visionarios, preparados, éticos e inteligentes.
Se requiere de un gobernante fuera de serie cuya voluntad política rebase con mucho a las tradiciones políticas.
Se requiere de propiciar el crecimiento económico junto con la revolución educativa, la culturización de la sociedad, la urbanización inteligente y armónica de las zonas rurales, el impulso alimentario para que todos coman y puedan discernir, la equidad fiscal (que paguen impuestos por ingresos acumulados los grandes empresarios), y la justa distribución de la riqueza.
Se requiere también de un presidente intransigente en la aplicación de la ley y a la vez tan honorable que cuente con el apoyo de quienes serían sus primeros objetivos para moralizar a la sociedad; léase: sindicatos corruptos, gobernantes de los dos niveles de gobierno en todo el país, burocracia corrompida, miembros del poder Judicial (que es uno de los reductos de la corrupción institucionalizada) y legisladores marionetas.
Se requiere asimismo de una reforma radical a las leyes penales para que los castigos produzcan temor en todos los delincuentes y que éstos transmitan esa aprensión a las nuevas generaciones que por carecer de buenos ejemplos no le tienen miedo a nada, ni siquiera a la muerte prematura; inclusive la prefieren a la pobreza que es el destino que, como van las cosas, les depararía la honestidad.
Se requiere acabar con los políticos mentirosos y corruptos dándoles castigos generacionalmente ejemplares.
Se requiere de un moderno y eficaz sistema de comunicaciones e inteligencia así como de policías municipales, estatales y federales preparados, honestos y muy bien remunerados.
Se requiere frenar y acabar con el fenómeno que se multiplica todos los días debido a que esta nueva clase social se educa entre la ignorancia: se diploma en las cárceles, se recibe en los barrios, adquiere su doctorado en la escuela del crimen y hace posgrados en las células criminales que operan en otras naciones.
Se requiere cooptar para que colaboren con la ley, a los familiares de los delincuentes, incluidas sus amantes.
Se requiere entender el nuevo lenguaje, la otra lengua que se acompaña con las fanfarrias del infierno que Dante concibió.
Se requiere cambiar los métodos de combate al crimen organizado haciéndolos más ágiles y garantes de la integridad física de los policías, personal que suele trabajar asustado por la muerte que les espera a la vuelta de la esquina.
Se requiere armar y concientizar a la sociedad para que ella misma adopte su sistema preventivo, de respuesta inmediata y  de protección contra los delincuentes.
Se requiere de un estado de ánimo nacional que entienda que la crueldad de los delincuentes debe combatirse sin compasión ni limitantes humanitarias.
Se requiere que las fuerzas del orden sean respetadas por la sociedad para que los criminales también las respeten y les teman.
Se requiere de una nueva ley que castigue con rigor a los policías que traicionan el código de conducta y la confianza de la sociedad.
Se requiere investigar, perseguir y capturar a los servidores públicos que hayan sido engullidos por el negocio de la droga, que estén asociados con el crimen organizado, que ayuden a los capos o que laven dinero del narcotráfico.
Se requiere encontrar salidas en el mundo que ha sido construido por el crimen organizado, espacios que han succionado a las autoridades que sin darse cuenta ya están contaminadas con ese virus que se desarrolla en la mierda social.
Se requiere acabar con los centros penitenciarios donde la ley es la impuesta por los reos; construir otros penales gobernados, diseñados y equipados para que los delincuentes purguen sus condenas sin privilegios. Debe impedirse que dentro de ellos circule el dinero sucio u otro tipo de moneda con valor intrínseco.
Para todo ello se requiere de una enorme cantidad de recursos a fin de poder cumplir con todos estos requisitos cuyo destino, si no hay dinero suficiente, será quedar aplastados por las buenas intenciones que distingue a las buenas conciencias y divierte a los malos, hombres y mujeres que han hecho del crimen su espacio lúdico.
Se requiere, pues, que el Estado acabe con toda la mierda que a punto está de ahogar a la sociedad.
Hasta aquí la cita novelesca.
Ahora bien, si usted lector está de acuerdo con esto que es un problema generacional, coménteselo al Secretario General de Gobierno y también a su jefe, el Gobernador. Les va a dar el insomnio.
Twitter: @replicaalex

domingo, 19 de agosto de 2012

Moreno Valle & Eduardo Rivera



Por Alejandro C. Manjarrez
Según dicho del propio gobernador Rafael Moreno Valle, la única fobia política que tiene, es hacia los traidores y quienes acostumbran jugar sucio o no cumplir los acuerdos signados o de a bigote. Así me lo dijo el día que lo entrevisté para la revista Réplica. Aún era senador de la República y su equipo andaba de parranda: Fernando Manzanilla Prieto, dándole consistencia a sus negocios; Marcelo García Almaguer, echándole los kilos a los business regios; José Cabalán Macari Álvaro, dejándose ver en el jet set político; Pablo Kaufmann, iluminándose con la luz del mundo financiero; y Roberto Moya Clemente, sacudiéndose con el cepillo de la academia aquellos viejos polvos burocráticos.
Con el coraje reflejado en su rostro, Moreno Valle no quiso dejar dudas respecto a su animosidad contra Mario Marín Torres. Por ello dijo con la contundencia que le conocemos:
“Cuando yo he dado mi palabra, la he cumplido. Y cuando se me ha dado no ha sido cumplida. Esa es la causa de muchas acciones que he emprendido. Esa es mi fobia. Todo lo demás es parte del juego…”
En otra entrevista, la que le hizo Blanca Lilia Ibarra, misma que está publicada en su libro Expresiones, entre lo público y lo privado, el hoy mandatario respondió que él no era traidor al PRI. “Para mí la traición se hizo a los ciudadanos por parte de algunos priistas, que yo no estuve dispuesto a defender –dijo–. Estoy convencido de que le serví en su momento al PRI, la prueba es que siendo precandidato (al gobierno) yo no me fui del PRI; al contrario, me sumé, fui institucional, fui leal con el partido. Ahí estuvo la prueba de fuego, pero todo tiene límites. Una cosa es la lealtad y otra cosa es la traición a tus principios, a tus valores, que eso no es negociable. Tomé la decisión correcta porque la circunstancia lo ameritaba (affaire Cacho-Marín-Kamel). La prueba es que gané el Senado”.
Vienen a cuento estas citas porque las considero necesarias para ubicar lo que parece ser un prudente cambio de actitud en el gobernante poblano, a partir de que no tiene fobias y que repudia la traición. Incluya aquello de que cumple su palabra y que es institucional mientras la otra parte, sus correligionarios, no atenten contra sus principios y valores. Además de que defiende las causas justas y, valga la expresión, que no le busca mangas al chaleco.
¿Y qué pensará el presidente municipal Eduardo Rivera?
Si le hiciéramos la pregunta seguramente avalaría lo que acaba usted de leer. Esto porque –supongo– Moreno Valle y él ya fumaron la pipa de la paz para no haya traiciones y que la lealtad sea el eje de la relación entre ambos. La razón es simple: los tiempos por venir, que por cierto llegarán cargados de borrascas políticas, les han obligado a unir esfuerzos en vez de dividir sus fuerzas.
Gritos y sombrerazos
Por ese necesario entendimiento y obligado cambio de actitudes –ésta es mi impresión–, el mandatario y el alcalde se pusieron de acuerdo para festejar las Fiestas Patrias y el Grito de Independencia. Finalmente los dos son políticos que algunas veces han caminado a contrapelo y otras transitado por terrenos lisos, llanos y floridos. De ahí que pudieron haber pactado para no leerse la buenaventura, ni gastar su pólvora en infiernitos, ni usar los servicios de chamanes para que, debido a sus trabajitos, uno o el otro se tropiece, falle, fracase o se equivoque. Más vale un mal trato que un buen pleito, dicen los abogados.
¿Y qué piensa Eduardo Rivera Pérez de la obvia y publicitada incompatibilidad de caracteres?
Igual que en el caso de Moreno Valle, acudo a mi archivo y cito lo que manifestó en la entrevista que le hice, también para la revista Réplica:
“Lo he dicho: nuestros estilos son diferentes. Tenemos nuestras discrepancias. Decir que no las hay sería un absurdo. Si en las mejores familias existen, si en la relación con alguna persona se dan, sonaría falso decir que no las hemos tenido. Las hay. Somos personas distintas. Tenemos responsabilidades diferentes; sin embargo, lo que puedo decir es que entre el gobernador y el presidente municipal siempre ha existido la capacidad de los acuerdos y el diálogo, la aptitud para desarrollar el trabajo en conjunto…”
Y así fue: esa capacidad para el diálogo y el acuerdo se tradujo en una conveniente aunque extraña decisión: habrá Grito en el zócalo y desde el Palacio Municipal. Pero también el gobierno del estado dará una gran fiesta allá en Los Fuertes: hartos cohetes y fuegos artificiales mezclándose con los fuegos fatuos surgidos del cementerio de los héroes.
Tendremos pues un interesante “enroque histórico”, ya que el apartheid que se manifestó en la Puebla del siglo XVI ahora dará un interesante giro: la fiesta de los barrios superará al festejo de la ciudad.
Twitter: @replicaalex

jueves, 16 de agosto de 2012

Y los priistas despertaron



Por Alejandro C. Manjarrez
El crimen del pasado miércoles prendió los focos rojos de los gobiernos estatal y municipal. La muerte de Antonio Haces D’Artigues, enésima víctima de la delincuencia que se ha desatado en Puebla, sacó de su marasmo a los priistas y a la sociedad poblana que, ahora sí, utilizarán todos los medios a su alcance para exigir a las autoridades que cumplan con lo que prometieron: un estado de paz y una ciudad segura.
La información publicada ayer nos da cuenta de lo que dijeron algunos destacados miembros del PRI, los mismos que se habían acogido a la “cultura de la prudencia”, talante que suele manifestarse cuando el poder usa la zanahoria y el garrote. Jorge Estefan Chidiac dijo que “los delincuentes no le tienen miedo a la autoridad”; y alzó un poco la voz para exigir al gobierno lo que éste debe cumplir por mandato de ley: energía en contra de la delincuencia (usó la figura del “manotazo”). Por su parte Julián Haddad Férez fue más severo: “Estamos muy tristes, pero muy enojados. Sentimos que la violencia en Puebla se está desatando”. El ex regidor del Ayuntamiento de Puebla manifestó a la prensa que recién se había enterado que en San José Vista Hermosa acaban de matar a balazos a otra persona, y agregó indignado: “La verdad no sabemos cómo actuar o de qué forma se va a blindar a Puebla”. Más que tristes –sentenció–, los poblanos estamos enojados con todo lo que está pasando.
Como Estefan y Haddad hay muchos ciudadanos que han manifestado su indignación por lo que sucede en Puebla. Antes, dicen, no había inseguridad y los criminales le daban la vuelta al estado porque “tenían miedo o existía algún pacto entre los grupos policiacos y el crimen organizado”. Este supuesto me fue manifestado hace año y meses por un empresario temeroso de que se trastocara lo que él y muchos de su gremio creyeron controlado porque, dijo, podían transitar por la calles de la ciudad sin temor a sufrir un asalto o enfrentar el “fuego cruzado” que ha matado a muchos mexicanos. Pero también reconoció que el gobernador Rafael Moreno Valle y su equipo tenían la información y el talento como para impedir que Puebla se convirtiera en otra de las sedes del crimen organizado.
Tenemos, pues, que tanto los políticos como la sociedad en general levantarán la voz y, conforme pasen los días, esas palabras, frases o gritos formarán un coro cuya estridencia podría alterar la relación ciudadanos-autoridad. De ahí que el gobierno deba responder y a la vez explicar el cómo y el por qué Puebla entró en el grupo de las ciudades inseguras. ¿Qué dirá? No lo sé. Sin embargo, lo más probable es que para empezar saque a relucir la corrupción que enmarcó las actividades del gobierno anterior. Urge que lo haga.
Impunidad o pacto de caballeros
Mientras alguien explica si existe o no lo que pareciera ser un secreto de Estado o un trato bajo la mesa, habrá que tener presente lo que dicen los expertos sobre el tema corrupción:
Para Yves Mény, la sofisticación de las actividades corruptas tiende a convertirla en una acción invisible y por tanto difícil de castigar. Michel Johnston, también especialista, arguye que la corrupción puede y debe ser tratada como una propiedad de la sociedad en su conjunto. Arnold J. Heidenheimer, topógrafo de esta lamentable costumbre, asegura que la presencia de la corrupción ha provocado presiones de todo tipo, algunas de ellas destinadas a tratar de controlar los sobornos a funcionarios públicos.
Donatella della Porta, otro de los versados en el mal burocrático, comenta que la corrupción es una de las causas de los cambios en los gobiernos del mundo y, en particular, de la transformación de las características de sus clases políticas. Por su parte Susan Rose-Ackerman señala que la corrupción en esos niveles, se traduce en grandes cantidades de dinero.
Estas y otras opiniones obligan a meditar sobre lo ocurrido en Puebla, estado donde la corrupción es el “síntoma de profundo deterioro de la vida pública que además amenaza los valores básicos de la democracia”. Y preguntarnos: ¿la corrupción también se manifestó en la democracia de Puebla? ¿Hubo un acuerdo para que ocurriera la alternancia del poder? ¿Existió algún pacto de impunidad entre el que se fue y el que llegó? ¿Se estableció la designación de “chivos expiatorios” que pudieran atemperar las presiones de la sociedad que exige al gobierno castigo para los corruptos cuya opulencia es la prueba fehaciente de sus delitos?
Todo es posible, incluso hasta que la estela de esa corrupción haya dado ánimo a los grupos criminales para ubicar sus “negocios” en Puebla. Por eso, creo, tenemos que darle la razón a Estefan en eso de que es necesario que la autoridad, el gobernador, dé un manotazo. Y confiar en que esta acción ocurra antes de que la sociedad vocifere en contra de los gobiernos municipal y estatal.
Por desventura tuvo que morir un buen hombre para que sus amigos los priistas abandonaran la “cultura de la prudencia” que, a veces, también es una condición para la lograr impunidad.
Twitter: @replicaalex

martes, 14 de agosto de 2012

La Puebla variopinta


Por Alejandro C. Manjarrez
Este inicio de semana puse en reposo la pluma del columnista para dar los últimos toques a mi nuevo libro que se intitula La Puebla variopinta. Así que hoy les comparto algunas líneas de este digamos que ensayo en el cual muestro el cómo y el por qué hemos llegado hasta donde estamos para beneficio o perjuicio, ya se verá, de Rafael Moreno Valle Rosas, heredero y usufructuario del legado de sus antecesores.
Puebla kafkiana
La capital de Puebla ganó la fama de ciudad culta y estado cuna de talentos de todo tipo. Las artes, técnica, educación, literatura, ciencia y política se manifestaron en los siglos xviii, xix y xx. Los movimientos de Independencia, Reforma y Revolución produjeron referencias que enorgullecen a poblanos que las conocen y recuerdan. Hablo del reducido grupo que por estudiosos y cultos fueron y son asediados por la desventura dado que, además de haber estado o estar marginados, padecieron y padecen el menosprecio de quienes adoptaron al pragmatismo como el eje de su comportamiento público. De ahí que la cultura ha sido vista por los ignorantes que han detentado el poder, como un estorbo financiero o el betún del gran pastel…
Con algunas honrosas excepciones, tuvimos gobernadores picados por el animal maldito que les inoculó el veneno contra la cultura. Y no fue el escarabajo de la metamorfosis kafkiana, obvio, sino la alimaña ésa (aún más fea) que abrevó en el pozo del mercado que no tiene corazón (paráfrasis de la frase de Paul Samuelson), y que además carece de sentido común si partimos de que la economía liberal sigue montada en la política para hacer que ésta pierda su versatilidad. Como dijo Armando Labra, economista brillante: en nuestro sistema de gobierno la carreta sigue adelante del caballo.
Para descargo de los economistas neoliberales que se sientan culpables de lo que ocurre en Puebla (es un eufemismo), debo decir que los políticos poblanos que tuvieron el poder no cantaron mal las rancheras. Siguiendo el ejemplo de la economía “sin corazón”, en la praxis política también ha estado ausente el raciocinio social y por ende la visión de futuro. En este caso los culpables son los gobernadores que antepusieron su interés personal a la obligación de crear condiciones para mejorar el porvenir de los gobernados: su voto de calidad (otro eufemismo) privilegió a los cuates en vez de apoyar a quienes tenían la inteligencia y preparación para impulsar al PRI, el partido que los llevó al poder.
A ese PRI (1963-2011) se le debe el deterioro paulatino de la política estatal, claro con algunos momentos luminosos que recuerdan lo efímero de la explosión de los fuegos artificiales. Uno de estos correspondió a Alfredo Toxqui, médico de profesión y culto por vocación. A él le escuché la frase que ilustra mi aserto: hay tiempos de lanzar cohetes y tiempos de recoger varas. Por desgracia las varas son un montón y los fuegos artificiales se esfumaron.
El arribo de un militar sin experiencia política a la dirigencia de PRI, por ejemplo, produjo un sentimiento de menosprecio al cargo más importante en la organización de ese instituto político. “Si Bolaños fue presidente —dijeron entonces los priistas— cualquiera puede llegar a serlo”.
Se hizo realidad aquel terrible pronóstico porque ese partido quedó en manos de burócratas preocupados por hacerle la barba al gobernador con el fin de ganarse un cargo de elección popular o su anhelada integración al gabinete, donde estaba esperándolos la diosa fortuna. Lo demás fue digamos que natural dado que Guillermo Jiménez Morales, mandatario en turno, había recibido la recomendación de Gustavo Carvajal Moreno (a la sazón presidente del CEN del PRI) para que apoyara al dirigente que él recomendó (Javier Bolaños). De ahí que sin darse cuenta —supongo—, Jiménez metió al tricolor en el tobogán cuyo final fue el estrato preparado por Mario Marín Torres, el hombre que tuvo a bien incorporar a sus cuates y hermanos en la estructura partidista durante el tiempo que, para él, resultó el de las vacas gordas.
Ya que menciono a Guillermo Jiménez Morales, debo decir que su disciplina y ortodoxia le permitió trascender a la política nacional, primero como líder de la Cámara de Diputados federal, después secretario de Pesca y más tarde con el cargo que le llegó del “cielo”: Salinas lo nombró embajador de México en El Vaticano, el primero de la reconciliación Iglesia-Estado. La ortodoxia, disciplina y respeto al poder que distingue a Jiménez quedó manifiesta el primer día de su gobierno. Esta es la anécdota:
Después de rendir su protesta como gobernador, Guillermo se instaló en la suite 901 del hotel Mesón del Ángel donde recibiría los parabienes de la clase política y de su familia. Sabía que su triunfo personal era motivo de satisfacción para amigos y familiares. Pero esto más que alentarlo le preocupó ya que sus allegados festinaban lo que, según ellos, sería su consolidación económica: hermanos, cuñados, sobrinos y primos querían abrazarlo y compartir con él la alegría y también sus inquietudes basadas en “antes fue por ti ahora será por nosotros”.
Guillermo miró las tarjetas de audiencia para encontrar que en ellas figuraban los nombres de toda la parentela que esperaban en la antesala del improvisado despacho. Mientras jugaba con ellas y instruyó a su ayudante personal: “Dile a mis hermanos y sobrinos que pasen. Pero antes adviérteles que se dirijan a mí como señor gobernador. Que no me vayan a tutear. Lo mismo le dices al resto de mis parientes”.
La indicación llevaba jiribilla. Con ella puso la primera barrera a lo que en esos años era el criticado nepotismo. No quiso que el presidente López Portillo pensara en que el gobernador de Puebla se aprovechaba del ejemplo y “privilegio” presidencial para incorporar al gobierno a los familiares, que en su caso eran muchos. Ese respeto a las jerarquías que seguramente le inculcó su padre, le hizo acatar como orden presidencial lo que fue una petición personal de Carvajal Moreno. Por ello la sorpresiva y extraña designación de Bolaños como presidente del PRI estatal.
La otra decisión que tomó Jiménez Morales estuvo basada en el sentido común que otros gobernantes no demostraron: constituyó su gabinete con poblanos de todos los sectores sociales y políticos. Cuando Efraín Trujeque, su secretario particular, le preguntó la razón de la presencia de tan disímbolas personalidades, Guillermo respondió: “Si un gobernador se rodea de amigos se expone a fracasar en su encargo”.
Una de las experiencias amargas del gobierno jimenista fue la matazón que durante meses ocurrió en Huitzilan de Serdán. Repito de memoria el diálogo que abrió las páginas de la historia política de Puebla a la organización que, años después, Manuel Bartlett definiera como el hijo incómodo del PRI. Estas son, palabras más, palabras menos, lo que me confió un testigo presencial de una de las reuniones de seguridad donde se trató el conflicto que había producido dos centenas de muertes:
—Hay que enviar a la policía —dijo Guillermo a uno de los jefes policiacos—. ¿O tú qué opinas? —le preguntó a Gustavo Abel Hernández, su coordinador de asesores.
—Con todo respeto, Señor —respondió Gustavo en ese momento—, cualquier enfrentamiento que ocurra las víctimas culparían al gobierno; la prensa lo señalaría a Usted como un gobernador represor. Ya llevan más de doscientos muertos, entre ellos muchos niños y mujeres, todos enterrados de manera clandestina.
— ¡A cabrón! ¿Y entonces qué sugieres? —cuestionó el mandatario.
—Si usted me autoriza le pido al grupo Antorcha Campesina que nos eche la mano…
—A ver a ver; explícame el motivo de tu propuesta —exigió Jiménez—. Según tú son nuestros amigos; ¿confías en ellos?
El asesor respondió que sí y aprovechó para explayarse: hizo una prospectiva imaginaria en la cual el pueblo podría pacificarse con la intervención de Antorcha Campesina, entonces en proceso de expansión y crecimiento.
—Los antorchos —dijo— impulsarán la economía de la región y desde luego la paz social.
Convencido con los argumentos el gobernador dio su venia para, sin imaginarlo, convertirse en impulsor oficial de la organización de Aquíles Córdova. Según trascendió, la estrategia produjo otro tanto de víctimas mortales pero el gobierno del estado no sufrió la mella o el deterioro que provocan los actos de represión, aunque éstos se sustenten en la ley.
Hasta aquí el adelanto del libro de marras. Cualquier observación, sugerencia o idea será bienvenida.
Twitter: @replicaalex

domingo, 12 de agosto de 2012

El ajedrez poblano


Por Alejandro C. Manjarrez
Cada seis años cambia de dueño el tablero del ajedrez político poblano. El amo es, obvio, el nuevo gobernador. Él dice qué piezas lo formarán y quiénes serán la reina, el rey, los alfiles, los caballos, las torres y los peones. Ninguna de las partes, por muy cercanas que sean, tiene autonomía. Todos saben que una mano les dará el ánima y que se moverán de acuerdo con el deseo del mandatario, que es el único que escoge el escaque correspondiente para quien haga las veces de caballo, reina, alfil, torre o peón.
Partamos, pues, de esta analogía para ubicar en el tablero político poblano a Fernando Manzanilla Prieto, Jorge Aguilar Chedraui, Antonio Gali Fayad, Amy Camacho, Eukid Castañón, Pablo Rodríguez Regordosa, Ángel Trauwitz, Patricia Leal Islas y Mario Riestra Piña, por sólo mencionar a los aspirantes más cercanos del gobernador Rafael Moreno Valle. Y observémoslos a partir de esta condición que es tan vieja como la leyenda del rey de Persia que autorizó, adaptó y adoptó el juego de marras (siglo XV).
La anécdota
Antes de ampliar mi comentario le platico la anécdota protagonizada entre Guillermo Jiménez Morales, entonces gobernador, y alguno de sus colaboradores, si mal no recuerdo Ramón López Rubí. Éste empezó a moverse solo con la intención de llegar al liderazgo de la CNOP o del comité municipal del PRI. El primer mandatario se enteró y le mandó llamar para aclararle quién era el dueño del tablero y cuáles sus piezas. Ramón tuvo que apechugar y esperar el llamado del Ejecutivo, voz que no llegó sino hasta el siguiente régimen.
Lo mejor está por venir
Si el lector ya observó a los funcionarios mencionados (a los que empezaron a moverse) tenga la seguridad de que recibieron la autorización de su jefe. Supongo que éste les dijo cómo hacerlo anticipándoles que la decisión, la suya, dependerá del posicionamiento de cada cual; es decir, de cómo les vaya en las encuestas. A partir de ello Moreno Valle decidirá quién debe ser el candidato a la presidencia municipal de la capital, cargo político ahora más interesante que nunca debido a que por esta ocasión durará cuatro años ocho meses (igual que los diputados), tiempo en el que habrá la elección del nuevo gobernador, el efímero.
Lo curioso del esquema está en que el arbitraje de la dirigencia estatal del PAN también forma parte del juego gubernamental, ya que la recuperación política del blanquiazul depende en gran medida de Moreno Valle, precisamente: si van solos se arriesgarían a perder la próxima elección. O si se fortalecen aliándose con los partidos Panal y Compromiso por Puebla. Depende si quieren o no enfrentar con éxito a los candidatos de un PRI cuya dirigencia ahora está más decidida que nunca a recuperar el control político de la entidad, sujetándose a lo que ordene el dueño del ajedrez, en este caso el presidencial, no así del que maneja su espanto, o sea el gobernador poblano.
Claro que el primer escenario (el de Moreno Valle) podría alterarse. Dependerá si los “malosos” de la película deciden sacudir el tablero morenovallista, o simplemente le avientan una o varias piedras a la reina, caballos, alfiles y torres. Uno de ellos: el ahora representante de las izquierdas, Manuel Bartlett Díaz (con voz, voto y difusión mediática en el Senado de la República). Otros: los panistas Ana Teresa Aranda (mujer agraviada y dispuesta al desquite), Humberto Aguilar Coronado (que en la próxima elección buscará su sobrevivencia política) y algunos más que están enojados por los controles que les ha impuesto el dueño del tablero político poblano.
Al escenario anterior habría que agregar al amigo-adversario de Moreno Valle y también de sus piezas mencionadas (Aguilar, Manzanilla, Eukid, Amy, Paty, Ángel, Mario y Pablo). Sí, a Enrique Doger Guerrero, en cuyo proyecto político figura el retorno a la presidencia municipal, siempre y cuando, que conste, cuente con el apoyo de los priistas de peso, piezas todas del Presidente de México.
Duda y posibilidad
¿Podrá Aguilar Chedraui convencer a los poblanos de que él curará todos sus males? ¿Manzanilla Prieto logrará jalar a su proyecto a tirios y troyanos, unos azules, otros tricolores y los demás amarillos o variopintos? ¿Amy y Paty se convencerán de que para ser políticas morenovallistas, deberán de prescindir de sus proyectos, criterio y libertad personales? ¿Pablo traicionará los principios del PAN? ¿Ángel se decidirá a dejarse manosear por los medios de comunicación? ¿Eukid abandonará la comodidad política que le da libertad de acción e importancia? ¿Riestra se la jugará a sabiendas del peligro de una derrota, que sería un hecho terrible para su carrera política?
Pronto conoceremos las respuestas a estas interrogantes. Y también si se mantiene firme el tablero del ajedrez morenovallista. Incluso podría, por qué no, prestárselo al nuevo Presidente de México.
Twitter: @replicaalex

martes, 7 de agosto de 2012

El gran hurto de Puebla


Por Alejandro C. Manjarrez
“Cada diario que muere es como si muriera una parte de nuestra libertad… ¡Un robo a la opinión pública!” Esta frase formó parte de la primera plana de La Gaceta del popolo, el periódico que se despidió de sus lectores ese primer día de enero de 1980.
La entonces intelectualidad italiana calificó el hecho de contrariedad histórica. ¡Una gran porquería!, exclamó el pueblo que se sentía orgulloso del azaroso trayecto de la prensa estrechamente vinculada con la tradición periodística; es decir, la que informaba a la sociedad sin tener que pasar las notas por el filtro del gobierno.
Doy un “salto mortal” y caigo en la Puebla del 2012.
Si el Ayuntamiento de la Heroica Puebla de Zaragoza, se animara a publicar alguna protesta o queja por las “agresiones” contra su autonomía constitucional, tendría que escribir un aviso parecido al del diario mencionado cuya fundación ocurrió en 1848. Por si hay dudas les propongo el siguiente texto como borrador de lo que podría insertarse, ya sea en un banner o bien en una gacetilla o aviso en alguna de las modalidades electrónicas:
“Cada vez que la autoridad municipal sea menospreciada por cualquiera de los tres poderes, se estará violentando la legalidad constitucional de nuestra nación… Se perpetrará un hurto a la tradición que nació en 1554, cuando los poblanos le ganamos a la Corona el reconocimiento de autonomía”.
Ahora entro de lleno al punto:
He mezclado los temas libertad de prensa y autonomía municipal, debido a que ambos logros pertenecen a la sociedad: el primero porque nació para señalar los excesos del poder (Constitución de 1857), y el segundo porque prevalece a pesar de esos excesos del poder.
La razón de esa prevalencia o aguante proviene de la representatividad que distingue a la llamada célula del federalismo mexicano. Como bien lo sabe el lector, en los ayuntamientos recae la tradición jurídica del sistema político de México, y por ello el presidente municipal se convierte en la primera autoridad a la que acude el pueblo. De ahí que los demás cargos resulten intrascendentes y puede ser que hasta ofensivos cuando sus titulares no respetan la autonomía de los ayuntamientos.
Elton John vs Madonna
No levante la ceja, respetado lector. El subtítulo sólo sirve para establecer que las disputas entre los personajes de la farándula o la política, que casi es lo mismo, nunca benefician al público, o mejor dicho al respetable. A veces lo divierten, pero también pueden aburrirlo e incluso indignarlo, reacciones estas muy perjudiciales para la imagen pública de cualquiera de los involucrados en el pleito, casi de comadres, trátese de quien se tratare.
Ya sabemos que Madonna y Elton se traen ojeriza, igual o parecida a la que distingue al gobernador Rafael Moreno Valle y al alcalde Eduardo Rivera Pérez (la causa: el estrellato). La diferencia es que el pleito entre autoridades perjudica a los gobernados así como también lesiona el prestigio de los gobernantes. Más aún cuando uno y otro son del mismo partido no obstante que cada cual parezca pertenecer a distinta bandería. Como sería prolijo traer a colación las variadas referencias que sustentarían lo que acaba de leer, me centraré en la última del mes, misma que en un descuido pasará a formar parte de la historia de los desaciertos del poder:
Si resultara verídico que el gobierno del estado hurta para llevarse a Los Fuertes el festejo del Grito de Independencia, los poblanos seríamos testigos de cómo el mandatario estatal le asesta un segundo golpe a las costumbres populares, peor que el que cambió la ruta y la tradición del desfile del 5 de Mayo, que fue el primer mandoble. Y se consolidaría eso de que la contrariedad histórica es el distintivo del sexenio.
¿Eduardo Rivera lo permitirá? ¿El pueblo festejaría la decisión del poder absoluto? De ser cierta la información filtrada, ¿el gobierno preguntará la opinión de los ciudadanos?
Esperaré a la versión oficial para abundar sobre el tema y decirle al lector si se trata de otro desprecio a la opinión pública, o si semejante decisión es resultado del consenso y la voluntad populares, consulta obligada que aún no se nota en ninguna de las decisiones del poder Ejecutivo, o del Legislativo, que es lo mismo.
Twitter: @replicaalex

domingo, 5 de agosto de 2012

Manzanilla, el Secretario lector

Fotografía Nosotras Magazine: Garage Photo Studio
Por Alejandro C. Manjarrez
Fernando Manzanilla Prieto, secretario general de Gobierno, seguramente sabe que el fomentar la lectura no es una moda política sino una necesidad del Estado mexicano. Por eso los fines de semana los aprovecha para animar a leer a los poblanos que habitan en las juntas auxiliares de la capital. Si le preguntásemos si eso obedece a su precampaña para obtener la candidatura a la presidencia municipal, tal vez nos daría a entender que no pero que sí porque las dos acciones van junto con pegado. Como buen estratega no se descartaría.
Dejemos el lado político y veamos la importancia de esa acción cultural que también debería formar parte de los planes de la Secretaría de Educación Pública del Gobierno de Puebla. Y centrémonos en lo más destacado sobre el tema “lectura de libros”.
Es sabido que el promedio de lectura apenas y llega a un libro y medio por año. Lo peor es que, con honrosas excepciones –que siempre las hay–, los gobernantes también forman parte de esa vergonzosa estadística. Y conste que ellos lo han confesado cuando alguien les hizo la pregunta: la mayoría dijo que son tres los libros de su preferencia (y por ende los leídos). Y un alto porcentaje de esa misma mayoría mencionó como su preferido a El arte de la guerra, de Sun Tzu. Es obvio que muchos políticos no saben (y creo que no les importa) que la literatura podría hacerlos más humanos, como lo dice Jorge Volpi. En fin.
Ignoro si Manzanilla haya leído alguna de las principales obras de Charles Dickens, por citar a uno de los autores-lectores más destacados (Papeles póstumos del club Pickwick, Oliver Twist, Cuentos de Navidad, Tiempos difíciles, Historia de dos ciudades, Grandes esperanzas y El amigo común). De lo que estoy seguro es que conoce la fama del inglés derivada de su gusto a leer en público sus propias obras, textos que ensayaba para corregir desde la entonación hasta el movimiento de manos y rostro a fin de dar vida a los personajes del libro que compartía. Incluso, al final de su vida –según cuentan sus biógrafos–, Dickens se empeñó en seguir con esas lecturas en público, no obstante los males que lo mantenían medio paralizado.
(Por cierto, sobre este escritor hay una novela recomendable: El último Dickens, de Matthew Pearl.)
Así que bienvenida la sana costumbre de las lecturas comunitarias que  ayudarán a combatir la ignorancia que producen otras alternativas de distracción o pasatiempo, como la televisión y sus abundantes programas anti culturales. Empero, lo conveniente sería que a esta, llamémosle cruzada, se adicionaran los ayuntamientos de Puebla y las demás dependencias del gobierno estatal. O que cada semana el propio Fernando Manzanilla invitara a dos que tres de sus pares con el fin de que aprendan a leer leyendo para después, si la natura se los permite, seguir el ejemplo del coordinador del Gabinete. Quizá en diez años podríamos competir con España y China en número de niños lectores, infantes que pasado el tiempo serían los encargados de culturizar al resto de los ciudadanos, aspiración que seguramente impediría la presencia de las Elba Esther y los Deschamps, por citar a dos de los líderes sindicales más satanizados.
Concluyo, pues, con algunas de las recomendaciones (editadas, obvio) que aparecen en textos publicados por especialistas en el tema:
Como los niños imitan a sus padres, habría que convencer a éstos para que sientan la necesidad de crear un ambiente lector en casa, acción que fomentaría la unidad familiar y al amor a los libros.
Que los maestros lean a sus alumnos y hagan que éstos lean pasajes literarios que puedan compartir con sus progenitores. Para ello se requiere de un esquema que convierta la actividad en un acto placentero y compartible.
Que padres, hijos y maestros jueguen con las lecturas para que entre padres, hijos y maestros se despierte o incremente el interés por los libros, en especial los impresos.
Inducir a padres e hijos a formar sus propias bibliotecas trasmitiéndoles el lado lúdico de coleccionar libros ordenándolos para acceder a ellos con facilidad, curiosidad e interés. Aquí cabe el programa “dona un libro” propuesto por Manzanilla.
Hacer excursiones por las librerías, paseos sustentados en programas de investigación que ayuden a la familia a descubrir nuevos títulos y a sus autores.
Crear clubes de lectores infantiles con estatutos, credenciales y demás parafernalia.
Y lo más importante: alejar a los niños de la televisión aunque esto afecte la promoción de imagen del gobernador. Total, la mayoría de ellos no votará en el 2018.
Twitter: @replicaalex